Pages

Thursday, February 17, 2011

cronopios peleándose por zonceras de famas puntuales

Cronopios con el reloj puesto que se pelean por pelotudeces como los famas, la primera vez que me di cuenta que me preguntaba la hora siempre la hora una y otra vez la hora como si fuera que lo hiciera a propósito fue en una siesta bien calurosa que nos agarró cruzando los esteros de santiago que es como decir cincuenta grados a la sombra la hora que es como decir con el cerebro casi a punto de ebullición la hora que es como decir con dolores de cabeza otra vez la hora que es como decir bien intolerantes ambos con pocas pulgas, la una le contesté de mala gana al rato preguntó de nuevo y apreté un poco más el acelerador del auto como queriendo salir despedido de ese infierno, de preguntas vanas de respuestas de mala gana de todas maneras antes de llegar es decir en la próxima hora me hizo la misma pregunta cinco veces más y yo le respondí como un cucú obediente porque además del inmenso respeto lo quise con toda mi alma, así que más allá del mal genio y del desplante de los momentos me aguanté esa especie de burla que acostumbraba hacer como si se tratara de su cable a tierra en esos andares por un pavimento recalentado que aparecía como un espejismo elevado del nivel de suelo por los reflejos del vapor de los pantanos cercanos, la segunda vez que me di cuenta que me preguntaba la hora como si fuera que lo hiciera a propósito fue en un embotellamiento en pleno proceso de reorganización nacional en mala hora en las rutas del jardín de la república de buena hora que es como decir transitar encañonado y encorajinado con milicos andando por todos lados apuntándole sin hora a las sombras que es como decir andar entre enemigos igual que los otros enemigos que esos mismos enemigos combatían la ahora, las siete le contesté fastidiado y desganado y apreté un poco el acelerador del auto como queriendo salir disparado de esos ridículos campos de batallas, de preguntas vacías de respuestas de insolencias de todas maneras antes de llegar es decir en la próxima hora me hizo la misma pregunta unas cuantas veces más y yo le respondí como un cucú obediente porque además del colosal aprecio que tuve por él lo quise con toda mi alma, así que más allá de un mal genio o desplante de momento me aguanté esa especie de burla que acostumbraba hacer como si se tratara de su cable a tierra en esos andares por tierras de vendepatrias, siempre preguntando la hora y yo respondiendo con murmullos refunfuños o balbuceando, la otras veces fueron muchas veces infinitas como si fuera que lo hiciera a propósito probablemente porque no las conté él para nada las contaba pero fueron al menos interminables en los diferentes momentos que compartimos el uno con el otro, yo siempre a punto de la iracundia él insistiendo como si no se percatara de lo que a mí me molestaban sus preguntas sobre la hora, con nuestras predisposiciones y desplantes porque yo lo amé mucho pero a veces lo puteaba diciéndole qué hacia con su reloj o si no podía echarle una mirada, como en una joda era una proporción directa él más preguntaba más y más me subía la presión del líquido que quedaba adentro de mi pava por decirlo de alguna manera, hasta que un día él se enfermó con un derrame que después de un tiempo además de dejarlo postrado lo devolvió a la conciencia un tiempo hasta que partió para siempre, así que la última vez que lo vi como si fuera que lo hiciera a propósito fue en una siesta bien calurosa en la linda cerca del cerro cuando en una emergencia por última vez se lo llevaron los paramédicos cuando lo estaban cargando por última vez me preguntó la hora, pesado como era y yo le contesté insulso como fuera.

No comments:

Post a Comment