A ver qué onda, digo, nada, la dentista de Mariano es una mujer moderna hembra bella es una masa de buena capacidad torácica de buena altura si se relacionan, que se fija en detalle lo que se pone las pilchas que cada día se tira encima aunque parte de ese mismo día tenga que pasarla con la chaqueta puesta, chaqueta concheta también porque de ninguna forma pierde las formas lápiz de labio en los labios sombra en los párpados y pestañas trabajadas, la dentista de Mariano es una mujer moderna de finos imperceptibles pero efectivos revoques en cejas pómulos y rubores varios, yegua de treinta y tantos que sabe bien sobre gustos masculinos qué es lo que les calienta y le gusta explotarlo para que todos se den vuelta a mirarla cuando entra al consultorio envidia de su secretaria, qué onda, la masa, la dentista de Mariano es una potra de esas una vaguita primorosa que se deja mirar por todos que eso le encanta pero que tiene un solo dueño, que hasta ahora no ha tocado nada de su pinet palabra de los viejos babosos, no anduvo ni con la lipoaspiración ni con las siliconas como andan sus amigas, que no ha invadido su cuerpo ni decidió renovaciones en su porte porque le alcanza con resaltarlo, una buena cola unas tetas bien puestas con las que se siente segura un buen par de piernas con eso es suficiente, a ver, digo, nada, la dentista de Mariano es una mujer y una profesional moderna que repone el calcio en las dentaduras y brega por mil coronas una productiva doctora que ausculta caries y hongos en las bocas, que receta que cura que alivia dolores y escalofríos por nervios a la superficie expuestos, la dentista de Mariano es una mujer moderna a la que le encanta el pintón de Mariano por eso lo recibe con su mejor sonrisa y lo baraja siempre con la misma frase y lo carga que él tiene la dentadura perfecta, la dentista de Mariano digo, nada, no es por su boca o precisamente por sus dientes que lo atiende, la boca de Mariano le encanta es boca que besa apenas el otro llega tres días de la semana, hábiles y alguna jornada de los inhábiles que se despierta tan caliente como para tomar el coraje y guillarse, una hembra tan talentosa y tan calentona que cada vez que lo atiende se apura por cerrar el consultorio con llave y dar precisas instrucciones a la secretaria que no quiere ser molestada, es una mujer moderna que le gusta que al oído el otro le susurre puta con nombre y apellido, que lo atiende como se debe que lo desnuda que se desnuda, y aunque tenga que pasarla con la chaqueta puesta chaqueta concheta aunque por abajo ande en bolas, que lo franelea que lo calienta hasta que lo sienta en el sillón dental y reclinable y se lo monta como puede y se le mueve hasta volverlo loco, a ver, digo, nada, la dentista de Mariano es una mujer moderna hembra bella más que bien educada mientras atiende las dos docenas de clientes fijos otros clientes, clientes en serio clientes paganini no como Mariano nunca como el bello Mariano que para él es todo gratis, mientras atiende esas dos docenas de desdentados por día y más o menos unas cinco urgencias tiene tiempo para comérselo, y celular de última generación en mano en mano chato MP3 y pantalla líquida, se da todo el tiempo para dar las instrucciones al marido para las compras del día hablar con la niñera dar instrucciones de tener limpios a los niños y ponerle los uniformes que ella después se ocupa de los demás detalles, la dentista de Mariano es muy moderna y como si fuera un descanso inundada de flujos se pierde dando tantas recomendaciones por teléfono acelerada hasta el orgasmo.
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Sunday, December 26, 2010
trabajo salubre
A ver qué onda, digo, nada, la dentista de Mariano es una mujer moderna hembra bella es una masa de buena capacidad torácica de buena altura si se relacionan, que se fija en detalle lo que se pone las pilchas que cada día se tira encima aunque parte de ese mismo día tenga que pasarla con la chaqueta puesta, chaqueta concheta también porque de ninguna forma pierde las formas lápiz de labio en los labios sombra en los párpados y pestañas trabajadas, la dentista de Mariano es una mujer moderna de finos imperceptibles pero efectivos revoques en cejas pómulos y rubores varios, yegua de treinta y tantos que sabe bien sobre gustos masculinos qué es lo que les calienta y le gusta explotarlo para que todos se den vuelta a mirarla cuando entra al consultorio envidia de su secretaria, qué onda, la masa, la dentista de Mariano es una potra de esas una vaguita primorosa que se deja mirar por todos que eso le encanta pero que tiene un solo dueño, que hasta ahora no ha tocado nada de su pinet palabra de los viejos babosos, no anduvo ni con la lipoaspiración ni con las siliconas como andan sus amigas, que no ha invadido su cuerpo ni decidió renovaciones en su porte porque le alcanza con resaltarlo, una buena cola unas tetas bien puestas con las que se siente segura un buen par de piernas con eso es suficiente, a ver, digo, nada, la dentista de Mariano es una mujer y una profesional moderna que repone el calcio en las dentaduras y brega por mil coronas una productiva doctora que ausculta caries y hongos en las bocas, que receta que cura que alivia dolores y escalofríos por nervios a la superficie expuestos, la dentista de Mariano es una mujer moderna a la que le encanta el pintón de Mariano por eso lo recibe con su mejor sonrisa y lo baraja siempre con la misma frase y lo carga que él tiene la dentadura perfecta, la dentista de Mariano digo, nada, no es por su boca o precisamente por sus dientes que lo atiende, la boca de Mariano le encanta es boca que besa apenas el otro llega tres días de la semana, hábiles y alguna jornada de los inhábiles que se despierta tan caliente como para tomar el coraje y guillarse, una hembra tan talentosa y tan calentona que cada vez que lo atiende se apura por cerrar el consultorio con llave y dar precisas instrucciones a la secretaria que no quiere ser molestada, es una mujer moderna que le gusta que al oído el otro le susurre puta con nombre y apellido, que lo atiende como se debe que lo desnuda que se desnuda, y aunque tenga que pasarla con la chaqueta puesta chaqueta concheta aunque por abajo ande en bolas, que lo franelea que lo calienta hasta que lo sienta en el sillón dental y reclinable y se lo monta como puede y se le mueve hasta volverlo loco, a ver, digo, nada, la dentista de Mariano es una mujer moderna hembra bella más que bien educada mientras atiende las dos docenas de clientes fijos otros clientes, clientes en serio clientes paganini no como Mariano nunca como el bello Mariano que para él es todo gratis, mientras atiende esas dos docenas de desdentados por día y más o menos unas cinco urgencias tiene tiempo para comérselo, y celular de última generación en mano en mano chato MP3 y pantalla líquida, se da todo el tiempo para dar las instrucciones al marido para las compras del día hablar con la niñera dar instrucciones de tener limpios a los niños y ponerle los uniformes que ella después se ocupa de los demás detalles, la dentista de Mariano es muy moderna y como si fuera un descanso inundada de flujos se pierde dando tantas recomendaciones por teléfono acelerada hasta el orgasmo.
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