El espíritu de Navidad viene cargado de nostalgia y en esa nostalgia me acuerdo que alguna vez llegue allá, donde los enanos parecen gigantes, centuriones jefes de familia exitosos como la puta madre y hay que ver que no cometen un error en toda su vida mientras se la pasan embromando al prójimo en nombre de la santa tradición del haz lo que digo y nunca lo que hago, y al final de sus caminos hasta tienen vicarios que les anuncian que el señor los ha perdonado que pueden confesar y comulgar tranquilos esperando ese final al que todos llegamos, alguna vez llegue allá donde los gigantes parecen enanos, optios signíferes tessarios son jefes de familias normales llenos de problemas peleándole a las inclemencias de sus días, tropezando y levantándose de nuevo samaritanos de a pié que no embroman a nadie y se la aguantan hasta donde les da el cuero hasta que se mueren y quedan olvidados en cementerios de morondanga en su camino a Jericó, alguna vez llegue allá buscando trabajo eran los setenta y me costo encontrarlo, alguna vez llegué allá y allá me pasé mucho tiempo sospechado de ser un montonero palabra que por entonces no sabía muy bien lo que significaba aunque tal vez a la intención sí la entendía en la descalificación de zurdo de mierda alguna vez llegué allá y me tuve que aguantar todo el tiempo la sospecha de mis jefes que con ese argumento me cagaron, pero gigantes y enanos no hicieron nada aunque pasara una y otra vez la navidad, alguna vez llegué allá donde los enanos parecen gigantes y los gigantes parecen enanos buscando trabajo eran los noventa y me costó encontrarlo, alguna vez llegué allá y allá me pasé mucho tiempo sospechado de ser de derecha palabra que por entonces no sabía muy bien lo que significaba aunque tuve y tal vez sí lo entendí el mote de facho de mierda, alguna vez llegué allá y me tuve que aguantar todo el tiempo las sospechas de mis jefes que con ese argumento me cagaron, alguna vez llegué allá y aunque pasamos hace rato los dos mil todavía me pregunto si pequé de indolente y pelotudo o los gigantes no eran todos enanos y los enanos no fueron todos gigantes, fariseos y saduceos que no entienden nada del espíritu de la navidad.
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Monday, December 27, 2010
a propósito
El espíritu de Navidad viene cargado de nostalgia y en esa nostalgia me acuerdo que alguna vez llegue allá, donde los enanos parecen gigantes, centuriones jefes de familia exitosos como la puta madre y hay que ver que no cometen un error en toda su vida mientras se la pasan embromando al prójimo en nombre de la santa tradición del haz lo que digo y nunca lo que hago, y al final de sus caminos hasta tienen vicarios que les anuncian que el señor los ha perdonado que pueden confesar y comulgar tranquilos esperando ese final al que todos llegamos, alguna vez llegue allá donde los gigantes parecen enanos, optios signíferes tessarios son jefes de familias normales llenos de problemas peleándole a las inclemencias de sus días, tropezando y levantándose de nuevo samaritanos de a pié que no embroman a nadie y se la aguantan hasta donde les da el cuero hasta que se mueren y quedan olvidados en cementerios de morondanga en su camino a Jericó, alguna vez llegue allá buscando trabajo eran los setenta y me costo encontrarlo, alguna vez llegué allá y allá me pasé mucho tiempo sospechado de ser un montonero palabra que por entonces no sabía muy bien lo que significaba aunque tal vez a la intención sí la entendía en la descalificación de zurdo de mierda alguna vez llegué allá y me tuve que aguantar todo el tiempo la sospecha de mis jefes que con ese argumento me cagaron, pero gigantes y enanos no hicieron nada aunque pasara una y otra vez la navidad, alguna vez llegué allá donde los enanos parecen gigantes y los gigantes parecen enanos buscando trabajo eran los noventa y me costó encontrarlo, alguna vez llegué allá y allá me pasé mucho tiempo sospechado de ser de derecha palabra que por entonces no sabía muy bien lo que significaba aunque tuve y tal vez sí lo entendí el mote de facho de mierda, alguna vez llegué allá y me tuve que aguantar todo el tiempo las sospechas de mis jefes que con ese argumento me cagaron, alguna vez llegué allá y aunque pasamos hace rato los dos mil todavía me pregunto si pequé de indolente y pelotudo o los gigantes no eran todos enanos y los enanos no fueron todos gigantes, fariseos y saduceos que no entienden nada del espíritu de la navidad.
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