
Y ahí nomás quisimos armar un circo como los que fuimos viendo desfilar por los páramos yermos del pueblo quisimos armar un circo parecido a los que desfilaron delante de nuestros ojos movedizos agrandados y dilatados, en espacios desiertos y ahí nomás todos fuimos viendo de ser trapecistas y mucho antes de haber ido viendo de armar el trapecio anduvimos buscando vestiduras elastizadas y llamativas para imitar a esos trapecistas en serio que vimos en funciones de circos que en esos años iban y venían al pueblo, y ahí nomás fuimos viendo de buscar ramas resistentes en árboles cercanos y conocidos para tirarles una cuerda encima y armar los trapecios, y ahí nomás fuimos viendo en esos soñares despiertos que nos rebalsaron en esas imaginaciones en esos sueños que nos colmaron de andar por los aires volando sin redes abajo y contemplados por espectadores admirados y extasiados con las destrezas allá arriba a varios metros del suelo, de hecho espectadores como lo fuimos nosotros ahogados de suspiros que pasaron unos tras otros en cada una de las piruetas que de a dos de a tres y también de a cuatro los otros hicieron en cada función que presenciamos después de romper los chanchitos para tener y pagar las entradas, y ahí nomás todos quisimos ser prestidigitadores y fuimos viendo de ser magos maravillosos enfundados en trajes de funebreros pespunteados con lentejuelas que pedimos cosieran nuestras madres, y transpirando por el calor y por los sombreros de copa mágicas copas también de las que debían salir las palomas negras y las blancas, y pañuelos multicolores y ramos de flores bonitas y artificiales y algún conejo si se pudiera, y ahí nomás anduvimos buscando vestuario y fuimos viendo de improvisar con los trapos que tuvimos a mano y armando gabinetes falsos cajas bobas para hacer desaparecer y aparecer personas que nunca logramos meter adentro o detrás de plásticos traslúcidos, y ahí nomás quisimos armar un circo como los que fuimos viendo desfilar por los páramos yermos y ahí nomás quisimos ser como los equilibristas maravillosos haciendo maravillas maravillosas en cuanto cable tensado podían cruzar sobre el círculo de la pista improvisada que armamos, y ahí nomás anduvimos consiguiendo la utilería mallas y calzones apropiados musculosas entrenando con sogas tensadas apenas a centímetros del piso para ir evitando accidentes y ahí nomás quisimos ser los dueños del circo pero nos olvidamos de los monos, de los leones y de los elefantes, quisimos ser los dueños del circo y no los payasos y ahí nomás ninguno quiso de andar viendo de ver de hacer de payasos así que antes de empezar nos quedamos sin payasos como caciques sin indios, o tal vez nosotros lo fuéramos y no lo reconociéramos, éramos entonces unos gorditos de entre cinco y diez años que debimos ser muy caprichosos y graciosos, justo los payasos que nos faltaron.
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