Pages

Saturday, January 01, 2011

vidas y muertes, sensaciones

Ya no están más los que amaste ya no están más los que odiaste los se han ido en otros rumbos en estas mismas dimensiones ya no están más los otros que son fantasmas y duendes que desde esas dimensiones desconocidas de vez en cuando ocupan tu soledad tu desolación para que sientas y vuelvas a acordarte lo que te vengas olvidando de sentir que cuando no sientas, hombre habrás muerto, ya no está aquel tipo pretencioso con una guayabera de vistosos colores y un oxford entre azul y turquesa y unos zapatos con plataforma que cargó esa rubia infartante esa tarde del verano del setenta y en un fitito casi cero kilómetro, ya no está ese tipo con esa ropa que la dulce mamá compró cómplice como fue la vieja que siempre consentía cuando había que ponerse comprando hasta donde podía y hasta donde no podía para estos menesteres mientras se tratara de noviazgos pasajeros daba a entender bastante seguido divertida a veces rezongando a veces soplando, a veces solapando trampas timos y portezuelas para niñas demasiado casamenteras, ya no está ese tipo oloroso con esas fragancias rociadas sin experiencia sobre un cuerpo que se iba descubriendo, cuerpo de niño coronado de hombre confundido, ya no está el que se diera varias pasadas de manos por un cabello negro rebelde y ondulado aunque el cabello no pudiera ser rebelde porque rebelde es otro cristiano completando rituales personales y secretos tímido ignorante chabón de un cita donde hubo que jugarse, ya no está más el chabón de esos tiempos en tiempos que fueron no los de un guayabero sino los de uno con perfil de guayaba, de corteza que pasaba a cara descubierta de verde a roja como si nada indistintamente con los doble sentido de las suegras en potencia o de otros tipos que por la forma que miraban fueron los padres de las princesas, ya no están más los que amaste ya no están más los que odiaste los se han ido en otros rumbos en estas mismas dimensiones o son fantasmas y duendes que desde otras dimensiones desconocidas para ellos a lo mejor para ese mismo tipo de vez en cuando ocupan la soledad la desolación para que sienta y vuelva a acordarse lo que se venga olvidando de sentir que cuando no sientas, mujer habrás muerto, ya no está aquella rubia pechugona de tetas despampanantes y caliente que se acurrucara obediente en el asiento de atrás del carozo con ruedas la mina de corazón azul turquesa por lo leal y valiente y unos zapatos con plataforma que volaron lo mismo que las prendas que pudieron volar en esa especie de masturbación compartida, de arrimadas nada más para saber lo que no se supo de nada indagando con miedos presionando con recomendaciones escuchadas, ya no están más los que amaste, ya no están más los que odiaste ya no están más esos dos tipos que fueron dos tipos que se las traían, uno inexperto y la otra conocedora, ya no están más esas penetraciones que no fueron pero que lo parecieron orgasmos amontonados en minutos interrupciones y permanencias en cuerpos vestidos a medias o desnudeces a medias. Ya no están más los que amaste ya no están más los que odiaste los se han ido en otros rumbos en estas mismas dimensiones ya no están más los otros que son fantasmas y duendes que desde esas otras dimensiones desconocidas de vez en cuando ocupan tu soledad tu desolación para que sientas y vuelvas a acordarte lo que te vengas olvidando de sentir que cuando no sientas, aquella sensación por el almidón del esperma en los pantalones el corazón que por la boca que te sale al revés de las palabras que no te salen, ya no están más ellos se han ido se fue ese tipo que fuiste y ella también se ha ido para siempre pero eso no obsta que no puedas traerlo como fantasmas o duendes que deambulan por los circuitos de tu cerebro, porque cuando ellos no merodeen por ese disco tuyo que no es un disco rígido hombre habrás muerto.

No comments:

Post a Comment