La Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) aprobó hoy con una gran mayoría la propuesta presentada por Bolivia y respaldada por otros 33 estados de declarar el acceso al agua potable como un derecho humano. Tener en casa agua potable y limpia es ahora un derecho que debe cumplirse en todo el mundo.
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Saturday, July 31, 2010
aguita que no has de beber
La Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) aprobó hoy con una gran mayoría la propuesta presentada por Bolivia y respaldada por otros 33 estados de declarar el acceso al agua potable como un derecho humano. Tener en casa agua potable y limpia es ahora un derecho que debe cumplirse en todo el mundo.
Friday, July 30, 2010
Thursday, July 29, 2010
Wednesday, July 28, 2010
paparruchadas
Tuesday, July 27, 2010
Monday, July 26, 2010
mezclas
Hay pasiones que pierden al hombre, pero el que no tiene ninguna está irremisiblemente perdido.
Figuras estilizadas y sus rostros de maniquí, hieráticos, impasibles, los ojos rasgados y vacíos han inspirado dibujos
Elocuencia - En un homenaje al psicólogo Ludwig Binswanger, Lacan comenzó su alocución diciendo "seré breve" y habló más de una hora. Al terminar, Binswanger le dijo: el secreto de la elocuencia es no tener nada que decir.
Exiliados en el Paraíso - Cuando Buenos Aires era una fiesta, Gertrude Vanderbilt llegó a estas costas en su yate particular. La millonaria norteamericana frecuentó una boîte Chez son Altesse , de rusos blancos escapados de la revolución bolchevique. Allí se enamoró de uno de los músicos de la orquesta que sólo ejecutaba balalaikas y lo llevó consigo, pero lo obligó a convertirse en músico de jazz.
Pequeños mitos porteños - Muchos pequeños mitos porteños surgen de las letras de tango, con frecuencia de las escritas por Enrique Cadícamo. Las figuras más comunes de esa mitología se refieren al paso del tiempo: el que regresa al barrio y a la casa natal después de veinte años, viejo y fracasado; el reencuentro con la mujer amada de la juventud convertida con los años en una "bacana" o, a la inversa, en "una vieja mendiga harapienta". Otro mito es el del "trío más mentado". Roberto Cossa describió en El viejo criado la fórmula del "trío"; los tres debían estar juntos durante varios años, hacerse ver siempre en los mismos lugares, con preferencia por las calles del sur sin pasar de Independencia al norte y de Entre Ríos al oeste. Tanto era así que una vez el integrante de un trío cruzó Entre Ríos para comprar cigarrillos y se desprestigió. Había que caminar despacio con rostro torvo y hablar poco. Después de un tiempo debían separarse para que todo el mundo hablara sobre la disolución del trío.
Hamlet travesti - Pedro López Lagar, más tarde uno de los mejores actores de teatro y cine argentino de su época, era la primera figura masculina de la compañía española de Margarita Xirgu, y le insistía para que representaran Hamlet ; por supuesto, se reservaba el papel protagónico. Finalmente la Xirgu escuchó el consejo y decidió dar la tragedia shakespereana pero, imitando a Sarah Bernhardt, asumió travestida el papel del príncipe. López Lagar no se lo perdonó y abandonó la compañía. Sin embargo, cuando fue un actor famoso y hubiera podido cumplir su deseo, vaya a saberse por qué razones nunca se atrevió a hacer al dubitativo personaje.
Sunday, July 25, 2010
Saturday, July 24, 2010
preguntas
Friday, July 23, 2010
Thursday, July 22, 2010
iniquidades
Wednesday, July 21, 2010
Tuesday, July 20, 2010
Monday, July 19, 2010
sobriedades
Sunday, July 18, 2010
lo que no parece
Saturday, July 17, 2010
dilectaciones
Friday, July 16, 2010
Thursday, July 15, 2010
Wednesday, July 14, 2010
Tuesday, July 13, 2010
cuentos escritos hace mucho tiempo
"En pocas horas más, exactamente a la medianoche, el cometa Halley iba a destruir el mundo", dice resumiendo esta delicada situación cósmica el narrador-protagonista de Bolonqui , Arístides Gandolfi, un chico de 13 años que se impone la misión de encontrar un refugio a prueba de astros para él y su familia. Es a él a quien el escritor Leonardo Oyola, nacido en 1973 y autor de media docena de novelas, le da vida para salir a cumplir su noble y difícil misión por las calles de Buenos Aires.
Bolonqui está situada en una ciudad a la vez mítica e histórica, esa Buenos Aires de principios del siglo pasado, con sus legendarios conventillos, burdeles y cuchilleros de los barrios bravos. Una ciudad de contrastes, de esplendor y de pobreza, cuya vida orillera ha dado lugar a tanta literatura, y cuya leyenda el tango se ha ocupado de mantener inalterable, gracias al relato cantado en infinitas letras de sus ritos, costumbres y valores. ¿Qué más podía hacer Arístides Gandolfi, un chiquilín casi adolescente, con ganas de abandonar de una buena vez las faldas de sus tías en el conventillo y salir a ver qué se esconde en el ancho mundo? ¿Acaso tenía elección de enfrentar la mayor plaga de la historia de la humanidad, el cataclismo que desataría el paso del cometa por la órbita terrestre? ¿Prefería dejarse morir sin haber siquiera abandonado la infancia y traspuesto con paso recio y pantalones largos las estrechas puertas del hogar de su niñez?
Con cierto dinero extra, el flamante inquilino recibía una dotación de tanques de oxígeno, cuestión de evitar, con la ayuda de una máscara, el gas venenoso que el astrónomo francés Camille Flammarion, el primero en lanzar la voz de alarma a un mundo sobresaltado, había anticipado como posibilidad, si el azar hacía que se combinaran el oxígeno de la atmósfera terrestre con el hidrógeno de la cola del Halley.
El antagonista de Arístides será, además de la cuenta regresiva ante el inminente arribo del astro, nada menos que el "Güesudo", figura central de la trama, el alma errante de un compadrito de arrabal que ahora trabaja a las órdenes del diablo (que también se deja ver en escena). Estas dos presencias luciferinas se amoldan al relato sin romper la ilusión de una ficción bien narrada: a partir de la exaltada noticia, difundida en el mundo entero, de que un cometa borraría todo lo que existe de la faz de la Tierra, nada, absolutamente nada, podría resultar imposible.
Monday, July 12, 2010
Sunday, July 11, 2010
preguntas sin respuestas
... los mecanismos a partir de los cuales creemos lo que leemos, vemos y escuchamos parecen estar bastante alejados del horizonte pluralista, la lógica de la polarización de grupos muestra que si se pone a discutir a dos sectores que disienten sobre algún tema lo más probable es que cada uno de ellos radicalice su postura, estamos más dispuestos a escuchar aquello que reafirma nuestros preconceptos que a abrirnos a la persuasión, y hoy las propias redes sociales han devenido instrumentos de esa polarización, los ciudadanos no han sido entrenados para discriminar, es más, la lógica del mercado aplicada a las ideas no sólo nos aleja de lo verdadero sino también de lo correcto, Sunstein dice que lo más grrave es el daño que esta situación puede infligir a la democracia, si las falsedades circulan y se repiten por medio de mecanismos que distan de toda racionalidad, el debate público está en indudables problemas, la solución pasa por establecer mecanismos regulatorios que impongan fuertes límites, sin por ello ahogar la libertad de expresión.
Saturday, July 10, 2010
que no sea tarde
Friday, July 09, 2010
duplicaciones
El arte de la resurrección se basa en una historia contada de boca en boca, apropiada por el poeta Nicanor Parra para escribir Sermones y prédicas del Cristo de Elqui . De niño, Rivera Letelier escuchaba hablar del Cristo de Elqui en las salitreras y al descubrir el texto de Parra quedó maravillado y decidió narrar esa historia con una convicción de predestinado, puesto que, según sus declaraciones, nadie más que él podía encontrar el tono, el lenguaje, ni conocer a fondo la geografía y la vida de un personaje trashumante en el desierto (como lo fue él mismo). La novela cuenta la historia de Domingo Zárate Vega, un pampino que de pequeño tuvo cierto don para la profecía y luego trabajó con ahínco hasta los veintinueve años, cuando murió su madre, el ser a quien más adoraba en el mundo. Domingo se retira al valle de Elqui, donde lleva una vida de ermitaño. Un día tiene una visión y se da cuenta de que él es nada menos que la reencarnación de Jesucristo, tras lo cual se lanza a predicar por el desierto. Amado e idolatrado por unos, denostado por motivos morales y políticos por otros, la intensidad del Cristo de Elqui y sus efectos también intensos en los pampinos se explican porque "su ardua figura mesiánica era engrandecida por el magnetismo de uno de los desiertos más penitenciales del planeta". El nuevo mesías es un atorrante con aire de mendigo; un Cristo chileno de aspecto estrafalario que predica en el desierto; un Cristo desastrado, de ojos llameantes, cabellos caídos sobre los hombros y agreste barba de profeta bíblico. Ejerce un gran poder de persuasión, sobre todo entre las mujeres que tienen un impulso menos piadoso para seguirlo y reverenciarlo y con las que, de vez en cuando, goza de un acercamiento carnal intenso. Contrario al celibato, cuando emprendió su misión comenzó a buscar a una Magdalena que lo acompañara en su vía crucis, "una mujer que, además de su observancia y fe cristianas, fornicara de todo corazón y sin remilgos": buscaba una imposible prostituta bíblica. Y en medio de anuncios del fin del mundo, de fallidas resurrecciones, sermones y recetas de cura natural, se entera de la existencia de una prostituta devota llamada Magalena (sin "d") Mercado, que ejerce su profesión en La Piojo, oficina salitrera cuyo ignominioso nombre le fue dado por haber sido construida con material de descarte, desechos y sobras de otras dependencias.
Thursday, July 08, 2010
Wednesday, July 07, 2010
apegos
Tuesday, July 06, 2010
sincerándose
Monday, July 05, 2010
Sunday, July 04, 2010
Saturday, July 03, 2010
copiando la historia contada por otros
En 1992, cuando Jean-Jacques Annaud, el director francés, vino a la Argentina para presentar su film El amante, basado en la novela de Marguerite Duras, hubo una invitación a comer con él a la que asistieron varios críticos y periodistas. A los postres, Annaud preguntó cuál era la mejor película argentina de todos los tiempos para cada uno de nosotros. Hubo una especie de debate y se llegó a un acuerdo, sin necesidad de demasiados enfrentamientos. La mejor película era Rosaura a las diez, de Mario Soffici, con Susana Campos y Juan Verdaguer, sobre una novela de Marco Denevi. La trama de misterio tenía bastante parecido con Rashomon (1950), de Akira Kurosawa, y con El affaire Maurizius (1954), de Julien Duvivier, porque mostraba distintos puntos de vista acerca de un mismo hecho. La primera vez que vi. Rosaura me impresionaron las interpretaciones de Verdaguer, como Camilo Canegato, y de Campos, en un doble papel. En ciclos retrospectivos, me admiró la recreación de época que Luis Saslavsky hizo en La casa del recuerdo (1939), con Libertad Lamarque. Contó con la ayuda de Raúl Soldi. Las escenas en Tigre recordaban los cuadros y las litografías de las quintas del delta de Horacio Butler. Mucho más compleja y asombrosa me resultó La dama duende, también de Saslavsky, con Delia Garcés. El guión de Rafael Alberti y María Teresa León se basaba en la obra de Calderón de la Barca. La inspiración iconográfica provenía de Goya. Resultaba insólito, por otra parte, que todo el film fuera en verso, como también resultaba insólita la belleza de Delia.
Otra película de Saslavsky que me divirtió mucho y que vi. de chico fue Vidalita (1948), con Fernando Lamas y la bella y simpática Mirtha Legrand, travestida de gauchito, en escenas de una ambigüedad insólitas para la época. Durante la niñez, seguí de cerca la hermosura de Mirtha en películas como La vendedora de fantasías (1950), de Daniel Tinayre. De él, me atraía el clima de sus películas policiales con calles oscuras, mojadas por la lluvia.
Leopoldo Torre Nilsson fue uno de los grandes directores argentinos. Sabía contar, crear climas y destacar la belleza o el carácter de las actrices. Recuerdo con mucho placer su primer período: El crimen de Oribe (1950), La casa del ángel y La mano en la trampa.
Crónica de un niño solo (1965),
Historia del Aniceto y la Francisca (1967), El dependiente (1969), con una interpretación estupenda de Graciela Borges (una de las caras más bellas e interesantes del cine nacional), revelaron el talento en estado puro de Leonardo Favio.
De Sergio Renán admiré La tregua (1974) y El sueño de los héroes (1997). Pocas veces los actores argentinos me habían resultado tan auténticos como en esas películas.
Otra recreación de época que me llamó la atención fue la de Camila, de María Luisa Bemberg. En ese caso, tuvo como mano derecha a Esmeralda Almonacid, que recreó en la ambientación la iconografía de Pallière y Pueyrredon.
El film de Carlos Sorín que más disfruté fue La película del rey (1986). Contaba la improvisación eterna en la que vivimos los argentinos con una originalidad y una calidad excepcionales en cualquier cinematografía.
Una gran sorpresa, comparable a la de La película del rey, me la deparó Nueve reinas (2000), de Fabián Bielinsky. Ingenio, humor, intriga, suspenso, buenas actuaciones. Sólo podía pedirse que Bielinsky siguiera adelante. La muerte lo impidió.
Hay otros films argentinos que me hicieron muy feliz, pero por sus actores. Basta nombrarlos para entender por qué. Niní Marshall, por ejemplo. Verla era y es una fiesta. No hay nada de Niní que no me vuelva a la risa más intensa y pura de la niñez. También me hizo feliz Jorge Luz. Como Niní, es un actor al que uno le debe carcajadas innumerables y la dicha de su mera presencia. Pero no sólo es un cómico. En Abierto de 18 a 24, de Víctor Dinenzon (1988), interpreta a un profesor de baile. En una escena, está solo y se pone a bailar. Cada movimiento de ese hombre, ya casi anciano, está animado por el lirismo, la nostalgia de lo que no fue y la concentración que imponen tanto la música como el silencio. Siempre me ha conmovido pensar en el destino de los seres anónimos, como ese profesor, o de los que, por un lapso más o menos breve, alcanzaron cierta fama y después se perdieron, pero cuya huella, a veces, se recobra de un modo imprevisto. Edgardo Cozarinsky, que filmó sobre todo en Francia, rastreó en Boulevards du crépuscule la vida de los hombres y mujeres, algunos muy conocidos, que llegaron en oleadas a la Argentina huyendo del nazismo, de la guerra, o de los juicios de desnazificación y que, de a poco, se hundieron en la oscuridad. De varios de ellos, sólo queda la mención de sus nombres y sus imágenes fantasmales en esa película. Por eso, no me canso de ver cine. En la pantalla, esperan ejércitos de rostros, cada uno con su historia: un film interminable como la eternidad.






























