Pages

Friday, May 21, 2010

gulas

Devorándonos. Estudiamos bastante esa noche como estudiamos siempre sin rompernos pero estudiando, y nos robaron ignorantes ingenuos que fuimos un auto de la puerta del lugar adonde estábamos, se lo llevaron y al rato nos dimos cuenta como los opas que fuimos de reacciones tardías, estudiamos bastante esa noche en unos días se daba matemáticas y con esa materia no se jodía el profesor era un pelotudo eran los setenta y él era uno de esos profesores que importaban las universidades riguroso con su conocimiento pero no por eso menos humano tan humanitario que se levantaba por lo menos a un par de compañeras compañeritas que buscaban notas y cariño y cariñitos, aprendices que fuimos entonces de todo salimos a perseguir a los que fueran que nos robaron eran los setenta y eran años pesados de tipos pesados de varoncitos de puteríos por la gente en medio de la gente de miedos de traicioneros de chorros de idealistas armados y de milicos renegados y en el medio nosotros, estudiamos bastante esa noche y estuvimos seguros que el descartes cordobés que había llegado en uno de esos intercambios que solemnemente llamaban académicos nos reventaba de todas maneras el descartes cono minúsculas no con mayúsculas mascullamos entonces seguido, como los otros esos que nos sacaron el auto que si nos pillaban nos rompían pero de todos modos fuimos detrás de los tipos calientes y envalentonados ocho valientes justicieros que fuimos esa noche, eran bravos los tipos pero más bravo ese profesor producto de esos cambios académicos que eran nada más que cambiarlos de lugar y entonces él y los otros iban de un lado al otro y después volvían con la joda que los ejemplares se capacitaban enseñaban en las universidades privadas y después aparecían como grandes profesores en las públicas, estudiamos bastante esa noche y fuimos robados en medio de nuestra cierta o fingida concentración ninguno de nosotros por definirla se jugaba, unos tipos se llevaron así de golpe sin anuncios uno de los autos estacionados en la calle fuimos robados y eran los setenta y entonces después de perseguirlos los encontramos nos dimos de frente con los tipos de golpe y se asustaron ellos y nos asustamos nosotros de dos disparos al aire de ver que los tipos se escaparon de no decir nada a los milicos que nos demoraron por sospechosos, vagos y estudiantes nos dijeron y secuestraron el auto, estudiamos bastante esa noche y nosotros sabíamos de todos esos puteríos porque hacíamos itinerarios parecidos a los itinerarios de los profesores cambiando de universidades parecidos al itinerario de los chorros zurdos que andaban en la joda para no ser sospechosos de alguno de los tipos de las facciones que se peleaban, a la distancia de esos maestros que eran hippie como nosotros como los chorros o realmente boludos atómicos nosotros el profesor los que nos robaron que no eran ladrones sino guerrilleros que eso era otra cosa de viva la patria carajo, estudiamos bastante porque el tipo era un canchero y no se le entendía nada cuando comenzaba con esas boludeces de límites y derivadas y menos que menos
en los exámenes que eran una especie de morbosa ceremonia en donde el tipo religiosamente preguntaba justo lo que no había explicado o lo que nosotros otros pelotudos no habíamos entendido ni de cerca como a los otros a los que no entendimos de qué se peleaban ni preguntábamos ni preguntamos, sabes o no sabes parodiaba Pequi que también se asustó con los otros él que era el de todos el que más se metía con esas cosas de Hamlet y el teatro y la izquierda y la derecha asumiendo compromisos que a veces le hacían perder jodas enteras como esa vez en la cana por averiguación de antecedentes y encima con la mufa de no poder reclamar, porque antecedente le tendrían que haber pedido a los otros a los que se escaparon dijo y los demás asentimos, él concentraba algunos fines de semana como concentraban los profesores en esos exámenes del sábado a la mañana que empezaban a las ocho y seguían al mediodía, él lo hacía cada vez que se presentaba una obra como los otros que tal vez hicieran lo del auto para poner una bomba donde fuera, sabes o nos sabes parodiaba y Arturo redoblaba el envido con tres de los vagos que no nos acompañaban con los libros como los chorros que también se habrán jugado sus trucos como los soldados para nada, estudiamos bastante esa noche en unos días se daba matemáticas y con matemáticas no se andaba con hipótesis de mínima decía el topo por su lado sin estar seguro de quedarse con nosotros o unirse al grupo de los timberos. Estudiamos mucho esa noche antes y después cuando estuvimos en calma después de esa joda de comandos urbanos, y nunca dijimos entonces ni antes ser lo que no fuimos y hablamos del pintudo de Travolta que en sus películas se levantaba todas las minas.

No comments:

Post a Comment