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Wednesday, April 28, 2010

la vida o la muerte

Noticias de la muerte. Mamadera, palabras juegos de palabras y palabras jugadas burlas de chicos chacotas de los chicos vivos y radiantes brillantes rampantes que fuimos le pusimos ese sobrenombre porque crecía con los días que pasaban, un día más alto que el otro como si hubiera habido alguna relación entre una cosa y la otra cuando no la había, como si comiera todo el día un centímetro tras otro más alto sin que lo supiéramos aunque lo notáramos, no podíamos estar al tanto porque además no le prestábamos atención a la maestra cuando se desgañitaba explicándonos de esas cosas de cómo se miden los cuerpos del sistema métrico decimal, cada día él alcanzaba una altura que a muchos de nosotros nos iba dejando allá en las alturas menores donde todos andábamos cerca donde nos parecíamos a pesar de nuestras diferencias menos él que como diminutos que no lo éramos en realidad pintaba para ser un tipo alto, y a los que fuimos sus amigos no se nos ocurrió otra cosa que identificarlo con eso que nos daban las mamás además de sus pechos en los primeros años para alimentarnos, fuente de la vida que resplandecía por todos los rincones posiblemente esa haya sido una asociación que hiciéramos entonces asociaciones de chicos mezcladas con palabras con insolencias con malas palabras con buenas palabras y ocurrencias de celebrar sin conciencia que estuvimos contentos y vivos almidonados de cara al sol que brillaba después de cada noche, mamadera era el más divertido de nosotros y el que siempre estaba proponiendo los disparates y de lances para el día, en el empezaban los alientos y también terminaban porque ciegos lo seguimos en todos los juegos de la mancha en todas las pilladitas y en todas las escondidas, hasta ese mismo día cuando avisaron que un circo estaba entrando en la ciudad y comenzamos a ver cómo hacíamos con la visita porque era de andar en un colectivo destartalado unos pocos kilómetros que nos parecieron muchos kilómetros entre el lugar en el que estábamos y el lugar donde estaría la carpa que como siempre nos anunciaba como se anunciaron las cosas cuando fuimos niños incorporando a la memoria olvidando incorporando ocurrencias no descubiertas por nosotros y seguro diferentes a los de otros años, los circos siempre circulan con números nuevos con orquestas o sonidos envolventes de equipos que transportan y nos llevan lejos y no devuelven todo mezclados con el condimento de los pochoclos las garrapiñadas, siempre la llegada del circo significaba no solamente entrar las veces que se pudiera en sus funciones de los jueves al domingo, pagar colarse volver a pagar haciendo vaquita sino también para mirar rejas de por medio los animales viejos y cansados que a nosotros nos parecían recién traídos del África y que ahí nomás se nos podía aparecer Tarzán y todos sus personajes, estuvimos tan ansiosos torpes llenos de vida de planes que tomamos ese colectivo y nos fuimos corriendo y jugando durante el viaje cuando se interrumpió de golpe con un crac con gritos ruidos de hierros retorcidos estruendos y cruzando la barrera del ferrocarril el colectivo se quedó sin la parte delantera por el golpe de chocar con una máquina de vapor que iba a tan baja velocidad, que hubo que lamentar nada más que tres muertos dijeron después las autoridades, pero entre ellos estaba un hermano de mamadera, nunca antes hablamos de la muerte salvo esas noches de misterio alrededor de fogones escuchando a los más grandes pero creo que ese día en la noche y también alrededor de un brasero él tal vez intentando comprender la partida de su hermano y nosotros comenzamos a tener noticias de qué se trataba, de esa muerte por la que él sin más se quedó mirando al piso sollozando y sin hablarnos y nosotros no supimos qué decirle.

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