Frases hechas. Tanto va el
cántaro a la fuente que al final se rompe. Y sí vieja así como es la
afirmación, se ve que cuesta entenderla, que si mucho se insiste con las
cuestiones peligrosas con advertencias de los que siempre están tirando buenas
ondas, alguna vez ocurre lo que no estaba previsto y eso que no estaba previsto
supone un costo para el dueño de la fuente por continuar con la figura, al fin
una recomendación sana porque tiene validez para circunstancias varias, como la
de la infidelidad por ejemplo con la cual se da en cualquiera de los extremos
involucrados en quien la lleva a cabo y quien la soporta, como la de
acostumbrarse a dar opiniones aunque estas opiniones no tengan ni el mínimo
sustento de razonabilidad o de opinión racional en el sentido convencional del
tema, tanto insistir con lo mismo que algún día la respuesta puede ser
diferente a lo que fue y es entonces donde revolotea la frase como una mariposa
perdida, tanto repetir una dispepsia parecida a una profecía autocumplida, que
de pronto se convierte en una verdad aunque sea de Perogrullo, tanto repetir
una verdad sin percibir que las verdades como cualquiera de las expresiones
humanas tiene fecha de vencimiento, y lo que hoy parece irrevocable mañana es
una insignificancia, no es que el cántaro hace auto transportación por su
cuenta y entonces de tanto ir y venir alguna vez se rompe, lo que interesa es
quien lo acarrea pues cuando ese cántaro se rompe puede ser que se bajoneé, o
se suicide el transportador.

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