Siéntate a la puerta de tu casa y verás el cadáver
de tu enemigo pasar, cualquiera haya sido el mal rato al que te hayan sometido
esos a los que les encanta someter a los demás como si fueran unos magníficos
malditos campeones, cualquiera el sapo que te habrás tragado cualquiera la
procesión que haya pasado por dentro sin que emitieras una palabra, la
templanza que le hayas implorado a tu dios para no perder la compostura que
hace posible la convivencia civilizada, cualquiera la cantidad de saliva
tragada en tributo a las bajezas más impermeables de los victimarios que
pululan por las calles, solo es cuestión
de tiempo para que quien te haya hecho daño se encuentre en igual o peor
condición a la que te dejó cuando avanzó sobre tu dignidad, sobre todas esas cosas
caras a tu integridad a tu identidad, legítimas como la integridad y la
identidad de él mismo, solamente es cuestión de tiempo para verlo pasar
convertido en fantasma en una sombra de lo que creyó ser o de lo que le
hicieron creer lo que era los demás en razón de ser sus patrones, amigos o los
que fueran miserables igual que él, y si no lo ves pasar es lo mismo, porque la
vida da vueltas como una calesita y si ayer estuvo arriba es posible que en
algún momento quede empantanado abajo.

No comments:
Post a Comment