La mentira tiene patas cortas. Y
no hay mentiras piadosas ni impiadosas porque al final la mentira es mentira
aunque se esgrima por una causa con el aspecto de buena causa y esa causa
suponga prolongarle la agonía a un ser presuntamente querido privándole de
información que el otro tiene que tener le guste o no le guste la novedad que
la mentira esconde, mentira algunas diríamos porque otras se extienden en el
tiempo y ahí lo que falla es la memoria de los héroes que la creyeron, como la
mentira de los objetivos del milenio del hambre cero o peor aún la sarta de
mentiras que circulan como verdades en titulares de medios y en los portales de
las cadenas de noticias prestigiosas o no, donde se explican las razones de guerras
que no tienen razones de ser, hambrunas a las que se somete a poblaciones
enteras de seres humanos que tuvieron la suerte o la mala suerte de nacer en
territorios colonizados por los patrones de la humanidad que buscan recursos
para ahora pero también para mañana más que nada para los mañana que ellos
imaginan de unos poderosos viviendo como duques mientras millones de siervos o
esclavos sometidos hacen el trabajo sucio, entonces la mentira tiene más bien
patas largas, si es por los momentos en que terminan cayendo las fichas que
confirman que se trata de una mentira, una más de las mentiras que se viven a
diario, en los entornos cercanos y en los entornos lejanos, para algunos la
mentira es un estado de largo aliento, tal ve porque vivir en la mentira es más
cómodo o más ventajoso que vivir con la verdad como corolario.

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