Al mal tiempo buena cara. Se
sabe quién fue pero no tiene que saberse por lo menos la versión real porque la
versión comentada será armada por el honorable señor senador provincial y toda
su honorable comitiva de chupa sirios y chupamedias, y cuya investidura y
fortuna son necesarias y suficientes para armar el dibujo del crimen de las dos
señoritas fifí que se metieron en la boca del diablo, del descalabro y de todos
esos señoritos que terminaron culpando a los pobres infelices de sus empleados,
al final tal vez no sea una cuestión de la cara, en esto en donde además hay
caretas y muchas que no se caen, sino del mal tiempo que siempre reina en la
aldea de tilingos malandras cipayos y chupamedias deglutiendo infelices que no
se inmutan mientras les hacen caer las estanterías propias en las propias
caras, les tocan las dignidades y las vanidades, y siguen resignados en sus
moralinas religiosas y evangélicas, feligreses filibusteros que pasan de las
solidaridad al ostracismo y al odio inoculado por los medios de comunicación
que los desinforman, porque a la larga o a la corta todo se maquilla y se hace
cosmética, en los country es distinto que en las villas, si el tipo procede de
un barrio cerrado necesita más de cinco mujeres para que en la moralina pública
se reconsideren las posiciones tomadas, distinto al tipo del propio pobre
barrio que es portador de cara olor a sobaco zapatillas originales nike y
culpable.

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