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Monday, August 21, 2017

Fatalidades rima filiaciones rima devociones.




Ahí en medio de sábanas suaves y acogedoras que permitían estar en bolas en pleno invierno porque además en el hotel el mismo hotel de toda la vida de los viajes de trabajo de los viajes de placer de tirar manteca al techo, había calefacción central y almohadas y cojines y almohadones que ayudaban con los juegos de fornicar y de volver a fornicar durante toda la noche y las primeras horas de la mañana, pelear con la resaca las ganas de seguir empardando unos vinitos o pelear con las ganas de ponerse una y otra vez entre las piernas de esa hembra fantástica y tiernita pidiendo que se la den pidiendo más de lo mismo de lo que se puede dar una y otra vez porque el chupe reconforta y permite recomponer energías y darle por todos lados, pelear con los efectos de más de esas cajitas de termidor que pasaban la noche anterior como agua emanando de fuentes milagrosas de la mano de mozos comedidos por propinas abundantes que se filtraban en las cobranzas de docenas de boletitas que salían con cada pedido de rondas de libaciones y comidas en la jarana clásica de los viernes porque son es y serán víspera de los sábados y de los sábados que fueron y son y serán vísperas de los domingos y de los domingos que fueron son y serán vísperas de feriados y conmemoraciones patrias o religiosas, elegir o seguir eligiendo entre esas bebidas que pasaron y pasaban por la mesa cubierta con ese mantel de hule desteñido de tanta lavandina que le pasaban las viejas que lidiaban con las limpiezas del club después de las jodas descontroladas para quitar además de la mugre el vaho de olores que dejaban los que desfilaban por ahí por fumar y chupar todo el día, pelear con eso y por adentro con parar la embriaguez o el entusiasmo por esa hembra que toda desnuda espera el segundo polvo o el tercero diciendo papito metela, predispuesta la hembra, pelear con la conciencia o la inconciencia de la embriaguez y esa hembra que entre las sábanas se retuerce y gime como si se la estuviera metiendo, el fama dudaba meditaba en silencio al final de cuentas esa cronopia era hija de su hermano más querido se daba cuenta en medio de la tranca que traía de la víspera y de la resaca que lo invadía, filiaciones de las que tendría que haberse acordados antes y no después como estuvo borrachín y descuidado en las penumbras de los pasillos y los cuartos volviendo de la joda descerebrado, culpa tal vez del conserje se la metió en el cuarto y en medio de las sombras las tonalidades de los pasillos en las madrugadas cuando el fama haciéndole un ojito y poniendo unos mangos en el bolsillo le pidió por una acompañante por hora.

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