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Sunday, May 07, 2017

Provocaciones rima revoluciones.




Después mucho después de las noches mucho después de las oscuridades esas en medio de las que se estaban yendo los milicos y volviendo los políticos con sus mandamientos y sus mamotretos de constituciones inservibles que eran insubordinaciones a esas ridiculeces de pedir documentos para nada las averiguaciones de antecedentes pretextos que usaban para torturas y preguntas insustanciales, después de eso mucho después de los mamarrachos, el tipo de onda lo hizo por ella y a mil, como nunca antes como lo hizo zafó de sus viejos de una se sacó de encima el peso de todas las recomendaciones de todos esos consejos de haz lo que yo digo no lo que yo hago, de una se libró de sus oraciones vespertinas de sus delirios solitarios de viejos aburridos, zafó de sus repetidos sermones que no lo copaban, y se sacó de una de encima el fetiche de las luces mortecinas de las lamparitas de veinticinco y el olor del humo de las velas de las velitas que cada viernes encendía la mamá recordando a su hermano, ese subalterno sumiso subordinado a causas del pueblo de un pueblo invisible como los jefes del otario jefe de los que son pobres y los desposeídos, embarcado en el ARA para defender una patria donde unos juntaban chocolatines para mandarles a los soldados para que no se murieran de frío  y otros se los afanaban y colocaban con sobreprecios en quiscos del barrio, de onda lo hizo por ella de onda zafó de los pesados con sus tics con sus mañas y con sus manías, zafó de la vieja y ese recuerdo circular de imaginar al otro ahogándose en un océano que conocía solo por el atlas y de las alucinantes borracheras del viejo que a la hora de las sobremesas en las noches se desgañitaba para que alguien le escuchara sus historias, despegó rápido después de un solo trago del aguardiente que a él le hacía de cicuta para indicarle que estaba entonado, preparado para entrar en los infiernos que recorrería durante la noche, zafó del brindis pasajero con los veteranos que quedaron adormecidos justo para no preguntar demasiado si total a la vuelta les contaba, zafó con el energizante que se tomaba para los músculos y para ponerse cool tan copado, que era lo que necesitaba en las próximas horas, a la revoluciones que necesitaba para enganchar a ella por la que comenzaba, desenganchó de andar escuchando sermones provocaciones de esos viejos que juntaban el tiempo de ellos con su tiempo de revoluciones a eso de que aunque se sea pobre hay que ser honrado.

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