Patéticos asimétricos simétricos
los cronopios se suben al bondi condenados de antemano por bolsillos escuálidos
de sucios y secos de tantas manos las propias que los rozan buscando de rascar
las monedas o los billetes de dos pesos con algún padrenuestro o poesía o los
bigotes pintados de Belgrano que no tenía bigotes, patéticos histéricos histriónicos
los cronopios condenados a viajes apretados, suben pispiando desesperados por
un asiento que si lo consiguen después de respirar un rato para no gritar ni
insultar a los otros cronopios que se hacen los distraídos con los viejos los
niños y las embarazadas, les empieza aliviando el culo después ahí nomás a
pocas horas del consabido sojuzgamiento a los que los someten los famas que los
tienen agarrados en laburos más negros que blancos contratados y suspendidos
para no hacerlos permanentes, entonces después de las marchas y contramarchas
de enviones para adelante empujones para atrás manoseos a los costados,
encuentran alguno con algunas dificultades según sus cálculos y re cálculos,
porque el asiento vacío no da para el lado de la ventanilla y eso si de
casualidad no está el cronopio que según él se baja antes y entonces libera la
ventanilla pero a cambio de semejante privilegio y concesiones hay que sortear
las rodillas y los bolsos que lleva y las zancadillas que pone con cara de
hacerse el boludo, aliviados ya los cronopios se vuelven selectivos y empiezan
las contiendas subsiguientes con los otros por hacerse de los asientos
individuales, de los más demandados, por ahí andan todos los cronopios
repitiendo lo repetido.

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