Antes rima ahora.
Nada fue como antes
el mundo antes de eso el mundo como lo conocimos nosotros que no fuimos por
cierto privilegiados que fuimos agredidos por los que estuvieron y continuamos
agredidos por los que los siguieron a esos con las excepción de los que están
apareciendo ahora y no entonces, antes de ahora cuando ya estamos más yéndonos
que quedándonos, ese mundo que al menos parecía de una sola mano y no de múltiples
manos como es ahora, justo ahora que nadie se habla que nadie se mira , nada fue
como el mundo de la Remington entonces no como ahora que hablamos nos
comunicamos en binarios sin entender lo que eso significa en aparatos con minúsculas
pantallas que entran hasta en los bolsillos más estrechos de la ropa que usamos
los caballeros o en las carteras más pequeñas de las damas, ese mundo que nos
conocemos que conocimos y tal vez con conoceremos, ese artilugio que a
hurtadillas espiábamos en la comisaría abierta del pueblo por donde pasamos una
y otra vez cada vez que se nos ocurrían los juegos que no nos aburrían la
payana la pilladita las escondidas, el mundo de entonces con esa máquina de
escribir que hacían hablar con dos dedos cabos casi alfabetos con las pocas
denuncias que circulaban de los parroquianos que se mamaban y armaban líos en
el bar del gringo Matos cuando tenían que entrar al turno de las veintiuna, nada
fue como antes el mundo de la tracción a sangre del amor de las traiciones de
niños de aprendices de adultos, para todo lo que hicimos de sonrojarse
muriéndonos de la vergüenza porque nos descubrían algunas infidencias
confidencias coincidencias, como el mundo de la Olivetti cuando llegó la
Olivetti a las oficinas a la secretaría de las dos o tres escuelas del pueblo,
máquinas más modernas a las que les sacaban chispas los empleados o las
maestras para hacer legibles las anotaciones ilegibles de los capos y de las directoras
refunfuñonas que no ganaban los concursos para inspectoras, nada fue como antes
el mundo antes de eso que fue apareciendo de a poco tal vez al ritmo de lo que
tardaba en llegar desde donde las hacían, adonde las compraban, los que más las
necesitaban y las pagaban porque eso fue la cosa con esos armatostes grandes
que costaban mucha plata e instalaban en habitaciones especiales, parecidas a
las habitaciones que se disponían para que funcionara el teletipo que ahora no
funciona.


