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Wednesday, December 21, 2016

ahora rima antes rima mañana

Antes rima ahora.

Nada fue como antes el mundo antes de eso el mundo como lo conocimos nosotros que no fuimos por cierto privilegiados que fuimos agredidos por los que estuvieron y continuamos agredidos por los que los siguieron a esos con las excepción de los que están apareciendo ahora y no entonces, antes de ahora cuando ya estamos más yéndonos que quedándonos, ese mundo que al menos parecía de una sola mano y no de múltiples manos como es ahora, justo ahora que nadie se habla que nadie se mira , nada fue como el mundo de la Remington entonces no como ahora que hablamos nos comunicamos en binarios sin entender lo que eso significa en aparatos con minúsculas pantallas que entran hasta en los bolsillos más estrechos de la ropa que usamos los caballeros o en las carteras más pequeñas de las damas, ese mundo que nos conocemos que conocimos y tal vez con conoceremos, ese artilugio que a hurtadillas espiábamos en la comisaría abierta del pueblo por donde pasamos una y otra vez cada vez que se nos ocurrían los juegos que no nos aburrían la payana la pilladita las escondidas, el mundo de entonces con esa máquina de escribir que hacían hablar con dos dedos cabos casi alfabetos con las pocas denuncias que circulaban de los parroquianos que se mamaban y armaban líos en el bar del gringo Matos cuando tenían que entrar al turno de las veintiuna, nada fue como antes el mundo de la tracción a sangre del amor de las traiciones de niños de aprendices de adultos, para todo lo que hicimos de sonrojarse muriéndonos de la vergüenza porque nos descubrían algunas infidencias confidencias coincidencias, como el mundo de la Olivetti cuando llegó la Olivetti a las oficinas a la secretaría de las dos o tres escuelas del pueblo, máquinas más modernas a las que les sacaban chispas los empleados o las maestras para hacer legibles las anotaciones ilegibles de los capos y de las directoras refunfuñonas que no ganaban los concursos para inspectoras, nada fue como antes el mundo antes de eso que fue apareciendo de a poco tal vez al ritmo de lo que tardaba en llegar desde donde las hacían, adonde las compraban, los que más las necesitaban y las pagaban porque eso fue la cosa con esos armatostes grandes que costaban mucha plata e instalaban en habitaciones especiales, parecidas a las habitaciones que se disponían para que funcionara el teletipo que ahora no funciona.

Thursday, December 15, 2016

Espiadores espías y espiados.



Primero fueron esos mastodontes, en las décadas del setenta del ochenta, esos trastos mecánicos con pistones invisibles y ruidosos y calientes que necesitaban instalaciones edilicias especiales por los espacios y las temperaturas, para funcionar como lo garantizaban los vendedores que entonces venían de países donde se avivaron antes con estas cosas, primero fueron esos aparadores de metal, con el corazón abierto en donde entraban unas cintas como si fueran las cintas de una película, que manipulaban cuatro tipos en los turnos con las recomendaciones del caso de no dañarlas ni golpearlas solo instalarlas para que laburaran los data entry, primero fueron esas máquinas ubicadas en lugares que ellos llamaron centros de cómputos, una etiqueta adecuada para llamar a esa máquina devoradora de datos en segundos que con las dos docenas de data entry por turno se llevaban turnos enteros una parva de gente que los vendedores de las máquinas garantizaban que se tenían que ir reduciéndose con el tiempo por eso los patrones compraban y compraban, primero fueron esos cachivaches que de un día para otro en muy poco tiempo comenzaron a ser reemplazados por otros aparatos más pequeños que cabían en los escritorios de los operadores que botoneaban los presentismos las existencias y los movimientos ABC de los materiales las estibas de los productos terminados como si fueran el ojo del amo que alimenta al ganado, primero fueron todos esos despliegues que costaron un ojo de la cara que compraron los Espiadores para seguir a los espiados en espiadas que a unos les significaban ascensos esperados y a otros las cesantías y las indemnizaciones, por chismes que circulaban por redes inalámbricas o por mensajes en códigos cifrados y que se evaluaban los patrones o los representantes de los patrones cada mañana en las reuniones de directores donde los jefes se regocijaban de las disminuciones de los costos que en realidad eran ganancias para los patrones ya que ellos ligaban apenas los vueltos en las gratificaciones anuales, primero fueron esas gigantescas maquinarias cuidadas y supervisadas por empleados disciplinados por jefes disciplinados que cuidaban los cierres y las aperturas de los ejercicios contables de las empresas de patrones también disciplinados, primero fueron esas máquinas antes de las máquinas más chiquitas que, como gran ojo de gran hermano, fueron mejorando las mejores espiadas de los espiadores persiguiendo a los pobres espiados.

Sunday, December 11, 2016

Cosas de duendes casos de duendes.



Los duendes se duplicaban se triplicaban en otros duendes en infinitos duendes por casos que se iban haciendo más pequeños que los primeros o más delgados o más gordos en espejos de cómodas viejas en espejos de roperos pasados de moda que por esas cosas servían de biombos que a su vez servían de separadores de ambientes grandes en la casa vieja de la abuela que además servía de asidero de todos los parientes y de todas las comadres que caían durante el día con sus cuitas sus casos de maridos que pegaban y pagaban o en los días de las fiestas de navidad o de fin de año cuando era peor y se armaban unos despelotes de esos de esas cosas picantes que les picaban a todos, allá se escondían en rincones o en el tiempo los duendes que aparecían en los espejos donde seguro esos duendes los mismos duendes jugaban entre las piernas de los que jugábamos a las cartas o al solitario en las tardes aburridas de ratonadas o fiacas, los mismos duendes que dormían mientras dormíamos esos sueño de soñadores nuevos que se las creen todas antes de las desilusiones, los duendes se duplicaban se triplicaban en cada espejo de la casa de esos grandes o de los más pequeños disimulados con los portarretratos en anaqueles con retratos amarillentos de parientes remotos y desconocidos, en espejos ennegrecidos por el paso de los años espejos casi inservibles que los multiplicaban deformados como nosotros creíamos que eran, como nosotros los multiplicábamos en los sueños a esos diminutos personajes sin rostros visibles escondidos detrás de trajes apretados o sombreros de copa como si fueran personajes de abolengos remotos como ellos, detrás de paisajes que no dejaban ver el bosque de los que veíamos entonces cuando veíamos porque creíamos más en los cuentos de los que venían, mientras fuimos cuando fuimos incrédulos los duendes se duplicaban se triplicaban en otros duendes en infinitos duendes que se iban haciendo más pequeños que los primeros o más delgados o más gordos en los espejos de otros espejos.