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Wednesday, August 17, 2016

DONDE EL CIELO SE TOCA CON LAS MANOS.



Cuando sopla el viento del sol, inti huayra la mitad del año de carnavales la otra mitad atendiendo a las niñas, de blanco a negro le dice la monja a la mujer del negro, del rojo al negro le contesta la mujer a la abadesa, no se puede estar bien con dios y con el diablo le dice la hermanita en estas fiestas de fastos y de nefastos y le pide que la ayude para hablar con los caciques, y se persigna que es lo mismo que hace cada vez rezando a la virgencita que está en el cielo que está en los cielos para que ellos sepan que les agradece en estas fiestas de faustos y de infaustos que caminan por la tierra allá arriba como a cuatro mil metros de altura, no las fiestas que ella no las quiere sino la alegría del día la paz de la noche el pan de cada día y la salud y todo eso le va contando, cuando les agradece todo eso y les agradece que además esas bestias que andan de tranca en tranca como cinco meses esos rústicos chiquititos pero forzudos no se la pasen por las armas, porque ellos no le hacen asco a nada wachuy wachuy fornicando lo que encuentran, diga que algo la respetan porque es monjita, y ellos son buenos pero cuando se pierden se pierden allá en la tierra cerca del cielo allá en medio del desierto de los salares entre los médanos en los arenales, brutos borrachos querendones y alzados que la quieren pero a los que ella no les da confianza porque si les da la mano le toman el codo, no se puede estar bien con el dios y con el diablo y con los diablillos y con los diablitos con dios y con los compadres le contesta la chollita de polleras cortitas y tablitas de colores, acusando recibo del pedido dándose por informada, ropas en alpacas tejidas de lanas y con hilos y trapos del San Antonio, como agregando como sumando ellas bien los conocen como todos conocen a la pachamama chachay pupusa por la apacheta comida y ropa, mitad del año entre el cielo y el infierno mitad del año en esta tierra, esa diosa que bendice y engendra todo al mismo tiempo, le contesta la coya de falditas cortas la coyita de las ushutitas trenzadas como las trenzas de su cabello trenzado como se trenzan los diablos y compadres de porquería que andan empinados con litros y litros de chicha que le meten todo el tiempo, chayando todo el tiempo en estas fiestas mojando  al que pasa como si fueran curitas y estuvieran bendiciendo hermanita, salpicando agüita y chicha para todos los costados, cuando saben bien que si están ellas son ellas las que deben hacerlo y las otras hermanitas es porque no hay curas cerca y entonces que no se envalentonen, cantando cholita porque el trabajo es pesado y hay que andar descansando, del arranque de las cosechas que se acaban reponiendo energías para las cosechas que vienen y otras que terminan de ajíes tomates y de papas y de mandiocas y zapallitos caminando en los alfalfares recogiendo el maíz para la olla, porque vienen todos de todos lados en el carnaval este que dura más que en otros lados, turistas autoridades los que vienen de los pueblitos de la puna y cercanos, carnavales desde el primer día de un agosto de sahumadas de olorosas fragancias y de vientos en lo más alto de esos andes ese nevado y las cumbres de navaja y blanca que están cerca, carnavales que van hasta el miércoles de cenizas si no es un poco más que es cuando más estas bestias andan persiguiendo a las chinitas gritando de carne somos de carne seremos, cuando lo somos de polvo cholita de polvo somos y al polvo volvemos dice la hermanita, para pedirle que pare con las angustias y el llanto y los reclamos y que hable con ellos para que paren, que ellas están para esto justo para ayudarlas como las ayudaría un curita en las mismas circunstancias de las misioneras de Jesús verbo y víctima, que la coyita los conoce bien a varios y conoce todo lo de estos calentones que las persiguen a las niñas apenas cumplen doce años por todos los rincones de las casas con el visto bueno de los caciques por todos los rincones posibles del monte en las laderas y en los cardales y les quitan la virginidad como si les quitaran un juguete waxchilas waxchilas para ellas nada cenicientas para ellas todo y promiscuos se lo hacen una y otra vez se les abalanzan en el pueblo de la pata del gallo en el poblado del duende en el salar del pocito y después ellas, hermanita ellas las cholitas madres muchas de ellas de las mismas mancilladas princesas, tienen unos meses para recuperarlas y otros meses para que las niñas tengan un parto respetable, la mitad del año estando de carnavales la otra mitad atendiendo a las niñas ellas después andarán diciendo que las embaraza el diablo pero ellas bien saben que son estos vivos hijos de sus madres que ni cirviñacus aceptan, pero que son los diablillos los caporales que borrachos las persiguen las corren hasta que se desmayan de beodos mojados y transpirados, mientras pasan las comparsas y se enganchan y se disfrazan, la mitad del año estando de carnavales la otra mitad atendiendo a las niñas, niñas que se asustan consienten les gusta se ponen tristes, de blanco a negro le dice la monja a la mujer del negro, del rojo al negro le contesta la mujer a la abadesa pensando en los dolores en los desangres, meciendo a las niñas que primero allá en esa tierra de desenfrenos en el manantial del silencio donde se pierde el sol y el cielo lloran doloridas y desconsoladas y después andan arreglando sus enaguas cargando a sus guaguas, la hermanita pide y la coyita le agradece y ninguna sabe si la otra hace lo que le pide o hizo lo que la otra agradece, lleno el tráfico en esos carnavales largos en todos esos meses que en el mejor de los casos terminan el día de las cenizas al viento de esos ramos que las hermanitas reparten festejando como el domingo de pascuas, esos ramos guardados todo un año, de blanco a negro le dice la monja a la mujer del negro preparadas para lo que viene de atender a las alegres mocitas que habrán sido de lo alegres que habrán de ser con el sonar de las cajas y las coplas del ardiente corazón, no se puede estar bien con dios y con el diablo dice la hermanita a la coyita que ella tiene que hablar con los caciques antisuyo de las comadres trenzadas con las copleras que mire que los turistas vienen y filman y entonces que les pida encarecidamente que sean más buenos menos bestias porque cuando están cuerdos parece que se olvidan se comporten mejor allá, justo allá donde el cielo se toca con las manos.

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