Y al principio eran no más como
los chismes comunes inofensivos que llevaban y traían las mucamas y las niñeras
que venían de los lotes y eran parientes de los coyas que salían a la cosecha, igual
no más que los inermes puteríos que empezaban los sábados a mitad de la mañana
en la peluquería de doña Blanca cuando caían las primeras comadres para sacarse
los vellos de sus axilas o de sus piernas o hacerse esos peinados que quedaban
duros con el espray rodetes con los que perdían libertad de movimiento después
de estar horas de horas con las cabezas adentro de secadores que les impedían
escuchar todas las versiones que circulaban de las últimas novedades de
infidelidades y de cuernos en el ingenio que no dañaban a nadie porque no
pasaban del cuento, igual no más que las historias dignas de radiolandia que empezaban
los martes con Dino en la peluquería de don Giovanni porque era el que más
suelto de cuerpo que los otros se llenaba la boca contando infidencias sacando
el cuero a cuanto se le ocurriera anduviera suelto por el pueblo o sus
alrededores de quién paró la pata o de quién estaba enfermo de los jugadores
del club que eran todos pata i lana amistosos de amigos de hinchas que se las
pasaban mamados y coqueando y por eso las mujeres andaban regaladas, al
principio fueron así no más como los cuentos que comenzaban a correr después del
mediodía cuando obreros y empleados se amontonaban en lo de la pensión de Visa
por el almuerzo o alrededor del carrito del gordo rompe hueso que como una
muestra de sus inquietudes de comerciante había incorporado la distribución del
Pregón y de El tribuno que llegaban tres veces a la semana en el Balut y en el
Atahualpa que pasaban a primera hora de la mañana y dejaban esos pasquines que
en sus policiales las partes deportivas o los avisos fúnebres eran como una
prolongación de las leyendas del ingenio ricas historias que describían no
solamente las hazañas y las travesuras de los elegidos sino que daban cuenta
con lujos de detalles de otras intimidades como amigos frecuentados libros que
leían costumbres íntimas comentarios que ni siquiera despertaban enemistades
porque al final no le interesaban a nadie, al principio no eran más que esos cuentos
del pueblo que comenzaban y terminaban con la misma rapidez porque las
novedades eran muchas, roscas que comenzaban en alguna de esas usinas de
patrañas que funcionaban como la de
rompe hueso toda la semana porque el vendía golosinas toda la semana todas las
semanas del cine teatro y por ahí pasaban todos y comentaban, pero de pronto de
un día para otro comenzaron a ser diferentes esas mezclas de hechos verídicos surtidos
con fantasías y fantasmas que procedían más de los sueños y las pesadillas que
de lo que ocurría en la realidad eran inventos que se hacían sobre lo que
pasaba, por eso a pesar que al principio fie parecido a los mismos chismes que
corrían por el pueblo las desembuchadas de amigos que eran amigos de amigos que
comenzaron a ser enemigos en la municipalidad en los pasillos de la
municipalidad en los pasillos de la oficina de rentas, se hicieron peligrosas
cuando los chismes esas historias por secretarios diligentes y alcahuetes
comedidos comenzaron a llegar al escritorio del interventor del proceso de
reorganización nacional que a él si le interesaba y preguntaba y se metía al
fondo de los asuntos de la gente porque decía que tenía que cuidar del avance
del comunismo, de alguno que parecían amistosos pero que eran célula del
enemigo.

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