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Wednesday, February 17, 2016

Malo rima bueno




Al flaco Marcial le encantaba que le dijeran que era un malandra era como un halago para él que con eso pretendía asegurar varias cosas como el dominio del territorio ese que tanto le gustaba tapizado de alfombras y terciopelos ordinarios comprados en las tiendas de los turcos que cambiaban los descuento por los favores de las señoritas acompañantes y mimosas que lo hacían más por las ganas que por la guita, esos cielos iluminados con focos rojos amarillos o verdes que las mejoraban a ellas y los deschavaban a ellos, para asegurar varias cosas como el chupe gratarola los copas los tragos largos lo licores en inviernos y las alojas en los veranos, para asegurar varias cosas como las ascendencias sus influjos sobre las meretrices que se subordinaban a sus humores y consejos que eran de los mejores porque en todos los casos les significaban una chirolas de yapa, le encantaba las chicas hicieran correr el puterío que era un corsario que se aguantaba estoico las tempestades los infiernos que a veces se armaban en las madrugadas con las catervas de borrachines que se las querían mandar a las minas así nomás sin prolegómenos, un malandrín de esos que andaba dos o tres pasos adelante y que al contrario de la oca no había casilleros para volver para atrás, pero así de malo que era el flaco después de las noches se volvía bueno un pan de dios y de eso el pregonazo se aprovechaba para pedirle sus limosnas de las limosnas.  

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