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Wednesday, February 03, 2016

Fuerza rima indiferencias.


La señorita Pilar se mataba para enseñarnos el himno nacional que ni en broma nos salía porque de tan dicharacheros no le dábamos bola porque sabíamos que al final en los actos que eran no más de media docena en el año, los importantes como el de San Martín, el de Belgrano y el del éxodo jujeño y uno pocos más, alcanzaba conque nos pusiéramos duros como nuestros guardapolvos almidonados y moviéramos las bocas mientras los demás cantaban en serio, ella se preocupaba y nosotros nada para que la directora panzona bigotuda y de pelos enrulados mirara a la abnegada profesora con gestos de aprobaciones como si nos hubiera domesticado a nosotros que éramos los peores alumnos o le agradeciera las horas que por lo menos nos borraba del mapa de los recreos donde armábamos desbarajustes, la señorita Pilar se mataba por enseñarnos el himno al Sarmiento la canción de la aurora y la marcha de San Lorenzo que tenía un ritmo más divertido al menos que la otra, esa que sacaba de nosotros unas lágrimas en esa parte que decía y en su pecho la niñez de amor un templo y nosotros decíamos la puta madre que había que tener tiempo o inspiraciones para escribir de esa manera tan clara tan contundente la niñez de amor un templo ha levantado u en el sigue viviendo, la señorita Pilar se mataba por enseñarnos el pericón y un par de gatos además del minué que intentaba enseñarnos a bailar en cada una de las celebraciones que pasamos mientras anduvimos por la Dorrego, y nosotros nada, ni siquiera entendíamos porqué teníamos que andar bailando cosas de tiempos pasados y que además eran bailes y canciones de la chusma o de las altas sociedades de otras épocas.



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