En algún momento se pega el tiempo como una goma de mascar a la suela de
los zapatos derrapados, como un traspié en algún momento se pega el tiempo como
un chicle la culpa los desconsuelos las abulias las confesiones las comuniones
de los que perdonan lo que no nos perdonamos, en algún momento en nuestro
tragamonedas cae la ficha de la presunción que podía haber sido diferente a lo
que fue a esa historia que no nos cierra, en el pellejo que llevamos siempre a
la epidermis de la dermis de los presentes que tenemos disponibles y eso nos
impide arrancar para adelante ver más allá de allá donde llega nuestra sombra
de escuchar más allá de lo que son nuestro ecos, y algo que no sabemos lo que
es, nos va reteniendo en los ayeres nos retiene en el pasado en ese halo de
culpas graves que cargamos como lastres de errores que fuimos cometiendo cuando
tuvimos la oportunidad de no cometerlos, y nos impide mirar para adelante
justamente esa goma acuosas adiposa ese barniz que se estira que molesta que
está por ahí aunque de a ratos lo olvidemos, que nos pinta el presente de
pasados pecados o los que creímos que fueron pecados que no terminan de irse y
que van intactos en nuestros recuerdos en nuestras añoranzas en nuestros
arrepentimientos tardíos porque ya no hay remedios soluciones para los que fue
y seguirá siendo lo que fue que no es lo que viene lo que será de esos futuros
que no tienen por qué estar embadurnados de malarias de malas noticias de
regresiones de retrocederes, después de todo en esa maraña, además de haber
sido niños tenemos que haber sido buenos.

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