Por esos días nunca llegamos como quisimos a las musas que queríamos
llegar, siempre nos faltaba cinco para el peso de tenerlas bajo la férula
nuestra de galanes en ascenso siempre adelante con la pinta que curtíamos
pantalones oxford y zapatos con plataformas, nosotros detrás de ellas y detrás
de nosotros justo las chinitas que despreciábamos de pegajosas que eran porque
se las pasaban siguiéndonos por donde anduviéramos mostrando nuestra camisas
pinzadas y las melenas exuberantes, nosotros detrás de las princesas más lindas
del ingenio que andaban detrás de otros y detrás de nosotros las odaliscas que
no queríamos, una procesión de presuntuosos que no paraba ni en la semana
durante las horas en las escuelas ni en los recreos ni en las clases tediosas
de lenguaje o matemáticas, un desfile que seguía los viernes a la noche en el
Comodín y los sábados de milongas formales en el sindicato de obreros y
empleados o en la sirio libanesa donde tampoco llegábamos justo a las turcas
que estaban buenas y a las que entonces apuntábamos, por esos días nunca
llegamos pero tampoco llegamos cuando nos fuimos haciendo más grandes y
estuvimos en los lugares que creímos de privilegios de los galanes de más
edades ahí tampoco llegamos a las doncellas que quisimos llegar ellas andaban
detrás de otros y no atrás de nosotros que andábamos detrás de ellas esquivando
a las otras, princesas olvidadas que andaban detrás de nosotros.

No comments:
Post a Comment