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Saturday, November 14, 2015

Verdades rima mentiras.


No habían peces que se multiplicaban como en la biblia los peces de ellos se agrandaban pasaban a ser criaturas de mitos igual que las otras criaturas de dios que tenían en suertes cruzarse con estos intrépidos aventureros, ,os preparativos duraban como dos semanas para que ellos emprendieran sus safaris que no eran como los safaris de los actores en las películas de Gary Cooper aunque duraran menos de una semana con lo que después hablaban meses hasta las próximas expediciones, eran mejores porque en el medio estaban ellos que ya salían adobados de sus casas con unas cuantas cervecitas y se seguían adobando todos los días que duraban esas expediciones donde además se saturaban de asados inolvidables, los gordos panzones  de cachetes hinchados por acullicos exagerados como si fuera que fueran las últimas coqueadas de sus vidas, contaban sus aventuras de caza y de pesca mientras que con sus índices sobaban con bicarbonato sus bolos movedizos de yuyos acomodando sus paladares, contaban sus leyendas como verdades sagradas incuestionables ante gentíos silenciosos silenciados callados y concurridos de niños asombrados por las suertes que estos tenían cada vez que se internaban en el monte del chaco o volvían de sus periplos por el Pilcomayo o el Bermejo cuando esos ríos arrastraban caudales con docenas de los dorados y de las tarariras confundidos que pescaban con sus anzuelos agarrados distraídos con las uncas de las carnadas incrustadas vivas en las puntas de los anzuelos de diferentes tamaños que llevaban en sus camionetas que preparaban como casas rodantes que les servían cuando dormían y para guardar las provisiones para todos los días que iban, nunca esos pescados ahogados y rígidos peces guardados en conservadoras con barras de hielo eran de los tamaños que ellos contaban siempre eran más chicos por eso los niños sin que volara una mosca entre ellos mientras los escuchaban dudaban de las cosas que ellos decían mudos sin decirlo callaban y los escuchaban con devociones de aprendices que luego soñaban en ser como ellos, cuando contaban de los chanchos del monte o de las vizcachas cazados de un solo tiro con reflectores en los páramos desiertos del monte bajo donde también corrían conejos comadrejas y mulitas del monte de vez en cuando, los gordos panzones de cachetes inflados eran como hijos dilectos de esos niños que cuando crecieron distinguieron en sus cuentos las verdades de las mentiras.




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