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Tuesday, November 24, 2015

Limpio rima sucio.




Los cosecheros sucios y apestosos eran justo los que más pagaban en la luz roja los tragos de las chicas ellos no se achicaban con las facturas que los cantineros amontonaban junto a las tapitas de las cervezas que destapaban que pasaban las docenas cada noche que los otros caían que se reducían a cuatro o a cinco en los cambios de mes o de quincena, ellos pagaban sin chistar con billetes arrugados que sacaban de sus bolsillos rollitos de plata que contaban en las penumbras y en pedos de colecciones, los cosecheros sucios y apestosos pagaban en efectivo no como algunos de los empleados de la misma empresa donde ellos llevaban la zafra de punta a punta esos prolijos administrativos de camisas blancas y almidonadas que eran amarretes y codiciosos y aunque eran limpios y atildados las chocas no los querían, los cosecheros las ponían contentas no como esos que también eran habitué y pedían que les anotaran las cosas apenas el mes despuntaba después de tres o cuatro veces de jarana se quedaban sin vituallas y dependían de los fiados, por eso las chicas se ponían mimosas con ellos con los cosecheros aunque de a ratos desaparecieran para disimular las arcadas que les venían por esos olores de transpiración fuerte y de encierro que se esparcían por todo el salón del boliche cada madrugada esos olores que se mezclaban con los del alcohol y de los vahos propios del sexo que se hacía en los cuartuchos del fondo porque los sucios eran también los que más pagaban por las chupadas y francesas y los otros los más limpios se las tiraban a fiolos y a galanes.

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