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Sunday, October 11, 2015

Calores rima fríos.




En los inviernos que no eran crudos inviernos pero que eran importantes inviernos los cargosos muchachos de la escuela normal nacional de maestros los tigres como ellos mismos se habían puesto en tantas chances y bromas cuando pasaron esos tiempos que podían andar libres aunque fuera con esos guardapolvos almidonados que les obligaban a llevar las madres mandonas y el director García ayudado por el soplón del cura Martínez, libres riendo por las calles con sus sueños y sus defectos por qué con no sus defectos, si al final eran como cualquiera con quince dieciséis diecisiete años, en esos inviernos que no eran crudos inviernos ellos no pasaban por la esquina de las calles victoria y libertad donde la encontraban a ella esplendorosa como era ataviada con esas pilchas llamativas y raras que se tiraba encima y que con más o menos disimulo eran ropa que ella se ponía como sabiendo como buena guacha que encendía sus imaginaciones y sus energías de tigres comenzando la vida, en los inviernos ellos no pasaban pero apenas llegaban los calorcitos se volvían infaltables a esa esquina donde sabían que a la puerta de sus casa ella mirando al infinito a ese infinito decían los lengudos adonde la habían dejado los que las metieron e cana por peruca, ella los dejaba que miraran lo que los otros miraban sus piernas blancas y perfectas sus tetas enormes y sus caderas con formas que tal vez no fueran pero que ella se encargaba que fueran a fuerza de anchos cinturones de charol que además adornaban aún más los chirimbolos de sus arreglos, en los inviernos los muchachos se enfriaban pero en los veranos entraban en calores con esa reina de la Lheyla.

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