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Tuesday, October 27, 2015

Ahogos rima respiros.


Ahogadas entre las cuatro paredes de los cuchitriles pasaban pacientes algunas quedaban calientes otras quedaban extenuadas, después de los traqueteos de los sábados cuando las calles estrechas de las cuatro cuadras del bajo se atestaban de borrachines amistosos buscando compañía por veinte guitas en las chicas que los esperaban medio vestidas y entusiasmadas, después de dos días que no tenían respiro que las chicas no daban abasto llegaban los relajamientos de unos y de otros en esos días, venían los letargos de los domingos que comenzaban a las cinco de la mañana con las chicas con ropa de entrecasa y chancletas limpiando como se podía con agua y lavandina y a las apuradas los cuartuchos que apestaban a sexo para acostarse a dormir un poco antes de la dos de la tarde cuando los rezagados todavía con la resaca llegaban con sus demanda de última hora, ahí de nuevo ellas con sus soleras de lentejuelas y escotes amplios los esperaban, a ellos que deambulando como sonámbulos buscando las puertas de las que nuevamente se abrían para que ellos pudieran sacarse las ganas y ellas tuvieran sus pesitos extra que cuando los tenían les servían para cubrirles a los cafisho los alquileres de otra semana, llegaban las modorras de esos días vacíos que quedaban entre las jodas y las rutinas que comenzaban con las semanas cuando más se despoblaban esas calles de aprontes y picardías, hasta los viernes cuando volvían.



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