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Thursday, August 20, 2015

Grandes rima chicos.


Con las historias propias eran puntillosos y jodidos y con las historias ajenas parecían más condescendientes pero era en realidad que no les importaba nada si los demás chocaban con sus problemas y sus miserias en esos casos miraban para otro lado con las miserias propias alcanzaba y sobraba, las cosas de los grandes para los grandes y las cosas de los chicos para los chicos, que los chicos no tienen que meterse en las conversaciones de los grandes que los grandes no tienen que andar mezclándose con los chicos que el que se acuesta con u n chico amanece mojado, que de esas cosas no se habla delante de los niños y que las niñas no tienen que dejarse manosear ni siquiera conversar con hombres que son los señores, llenos eran los hermanos, de pruritos frases triviales huecas vacías y repetidas, de prejuicios que traían de sus ancestros inmediatos y los hacían respetar a rajatablas con sus párvulos y sus mujeres porque al final dependía de ellas que los otros tuvieran buenos modales, y guardaran las respectivas composturas en la mesa y en las reuniones familiares y más en las que involucraban a unos cuantos cada vez que se les ocurría sacarse una foto o reunirse por u n motivo cualquiera, con las historias propias fueron así de puntillosos con las ajenas nada, hasta el día que el conserje de un hotel de primera a uno de ellos en medio de una mama y las penumbras del sucucho en el que aletargado estaba le metió una chica de cita que resultó la sobrina la hija del hermano que aunque niña hacía prostitución en una aldea cercana.


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