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Monday, August 03, 2015

Acicalamientos rima rudimentos.



Las chichís se perfumaban y se acicalaban cuando les llegaba la hora de esperar a los paganini que llenaban el cabarute la luz roja con una puntualidad que algunos de ellos no tenían ni siquiera en sus trabajos, ahí donde todos concurrían a medianoche para quedarse hasta cuando despuntaba el alba y se cruzaban de vuelta en las calles con los trabajadores que pasaban para la fábrica al turno de las cinco de la mañana, las chichís se pasaban horas intercambiando las pilchas intercambiando también las ideas sobre si pegaban los colores y las otras combinaciones pero como en un ritual terminaban después de cambiar musculosas apretadas de las que desbordaban sus tetas ampulosas con minifaldas de colores vivos que les dejaban mostrar las hilachas mostrando también pedacitos de sus vistosas bombachas y sus corpiños con alambres y alambicados, ellas se esmeraban cuando llegaba el momento en que los otros venían a gastarse lo que les quedaba del sueldo a bailarse unas cumbias y a chupar hasta el cansancio entonces ellas se tiraban frascos enteros de perfume encima que compraban barato en los mercados de pulgas y desodorantes para sus afeitadas axilas sus conchas lo culos que eran donde los otros los clientes más metían sus manos y sus narices por meter sus bocas en las noches de festicholas, ellas se intercambiaban collares y anillos que se oxidaban de ordinarios con perlas falsas que a la luz ablana aparecían como las joyas más lujosas del mundo, las chichís se perfumaban igual que los paganini que caían con sus jopos recién armados y fumando particulares, todos impecables hasta que alguno contagiaba la sífilis que corría como reguero de pólvora porque alguna de las chichís tenía el carné sanitario vencido y encima rudimentaria anduvo garchando distraída.

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