Las minas cayendo
como el sereno en las madrugadas persistentes cargosas por momentos pero
abiertas de piernas dispuestas a todo los limbos del infierno comprados por nada
por vueltos que se iban descubriendo de prepo, los vagos convertidos de buenas
a primeras en chupamedias o iracundos mirando de reojo las buenas nuevas, pero
no importaba por la plata bailaba el mono y ellos comenzaron a verla y a bailar
por ahí no más los demás bailaban lo mismo, de revisados reescritos y
conformados los nuevos contratos con la empresa, después de todo el sueño de
cualquiera de andar con pilchas finas y nuevas de golpe se acababan los
rezongos que parecían haber desaparecido con el viejo incluso los de la vieja
que era menos protestona pero era una hinchapelotas de todas maneras que
lidiaba con los choferes, de los otros eran notables las puntualidades las
atenciones de los tesoreros propensos a pagar de cajas que no eran las propias
que se inventaban de las propias recaudaciones de las defraudaciones a los
coyas por centavos en las liquidaciones que multiplicados por lo miles que eran
daban una fortuna pobres ricos, del jabón que les tenían a los malditos zurdos, de
autorizar la biyuyas ajenas que se conciliaban con contaduría en libracos que
se llevaban y traían de oficinas a oficinas contiguas con puntillosas partidas
dobles que adornaban los desfasajes, un camión dos camiones al otro año media
docena de camiones a los tres años, una flota de camiones a los diez años
anduvieron entretenidos poniendo sus inversiones hasta ahí nomás, los ricos
muchachos devenidos en súper ricos de pobres muchachos.

No comments:
Post a Comment