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Friday, July 10, 2015

Poco rima mucho.



Y ella le decía por qué no se hacía el pícaro con la mojigata de su mujer con la mosquita muerta esa a ver si lo dejaba que se la ponga por atrás como ella lo dejaba a ver si se la chupaba como ella se la chupaba que le daba todo eso que le daba con todos los gustos con todo lo que le pedía cada vez que la venía a ver dos veces en la semana y no se acordaba más ni siquiera para traerles una florcita choreada de algún jardín a la pasada le reclamaba que era un ingrato que era un desagradecido con todo lo que ella le daba cada vez que se encamaban, y ella le decía en medio de las fornicaciones en murmullos que sonaban a cariños desbordantes y en susurros que parecían devociones rebosantes que porqué a ella a esa bruja ponzoñosa él le daba de todo que seguro ella se hacía la otaria  la cansada cuando él le pedía y cuando venía lo único que quería era manosearla en los rincones y bajarle los lienzos cada vez que le venían las ganas y le reconocía que también a ella le venían las ganas y que por qué se aprovechaba y que no le reconocía todo el amor que le profesaba porque le permitía que se lo haga sin forros y entonces ella tenía que andar cuidándose con inyecciones o con pastillas que le daban los doctores amigos, porque cuando le decía que tenía un retraso él se enojaba que era lo único que conversaba con ella cuando no estaban haciéndolo, y ella le decía por qué no se separaba y se venía a vivir con ella así podían estar con eso todo el día, con todos los que ella le daba sin que él pusiera nada, no como su mujer que se hace la santita y ya va por el sexto por eso no lo dejaba que bien lo tenía que estar haciendo mucho con ella que le devolvía poco, y ella le decía qe no le mienta que no se haga el vivo porque esos o eran los hijos del espíritu santo.






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