Como trompos girando se durmieron
los apolos fornicando a mansalva cuando les llegaron sus momentos y en ese éter
se quedaron por años en sus propias órbitas orbitando, embebidos de elíxires
finos algunas veces otras más veces ordinarios que les dejaron borracheras y resacas
de colecciones para sus propias historias, y en ese éter se quedaron mucho
tiempo mucho minutos de muchas horas de muchos años girando como los trompos
girando privados de sueños y de mañanas posibles mientras les nacieron y les
crecieron los hijos que no conocieron con los argumentos del duro trabajo de
parar la olla cada día que lo mismo se hubiera parado y se hubiera pagado de
todas maneras así los apolos hubieran fornicados menos, en sus propias catreras
o en las catreras de infelices distraídos y cornudos por culpa de ellos que no
dejaban cabezas de ejemplares hembras que se cruzaran y tuvieran las insinuada
osadía de elegirlos como padrillos infértiles por culpa de los condones que los
privaban de momentos más placenteros, como trompos girando se durmieron los
apolos sin pedigríes fornicando hasta rebalsar sus propios diques mientras
tuvieron las devoluciones las réplicas de hembras dispuestas y calentonas que a
propósito de dejaron agarrar en cuantos rincones habían para aprovechar los
abrazos y los apretones que terminaban en los que ellas querían disponiendo
como decían que el varón propone y la mujer dispone de las veces que los apolos
quisieron y pidieron concesiones, mientras estuvieron dormidos como trompos
girando hasta que se despertaron sorprendidos y se les hizo carne aquellos que
veinte años no son nada aunque sea febril la mirada que busca en las sombras, y
entonces los arrebatos fueron haciéndose resignaciones y los apolos se fueron
quedando dormidos en otros éteres nostálgicos por lo que fueron triste sin
saber lo que serían cuando comenzaron a estar allá en ese lugar adonde llegan
todos antes de la partida.

No comments:
Post a Comment