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Sunday, June 14, 2015

Marcar rima territorio.




Todo un lío le habrá sido la primera noche al flaco pelear por el lugar de apenas un par de metros cuadrados para dejar sus bártulos y para estirarse tranquilo y largarse sin que nadie lo molestara los dos o tres pedos largos que le salían antes de dormirse y desplegar en el piso para que le tapara un poco el fío que venía de las losas enfriadas el mantel de hule que habrá alcanzado a sacar en medio de las últimas discusiones con su dulcinea porque el mango no alcanzaba los niños eran chiquitos y según ella él no hacía nada aunque anduviera de acá para allá todo el día todos los santos fías, todo un lío habrá sido la primera noche descubrirlos a los otros que será que fueran otros que querían lo mismo que él pero que también eran sus socios en la desgracia buscando por su cuenta su lugar en este puto mundo de otarios marcando la cancha para que al menos por una noche esa noche apolillar tranquilo porque los problemas se arreglarán mañana y si  no se arreglaban pasado mañana que siempre había tiempo de verlos, duro le habrá sido pelear con los otros esos comedidos que recién habrá comenzado a conocer ese pedacito de la recova del cabildo donde dos columnas cercanas y una covacha formaban casi las cuatro paredes de un cuarto cualquiera que venía como anillo al dedo esa madrugada helada de agosto cuando por primera vez tuvo que vagabundear por la calle, incómodo el flaco habrá deambulado desvelado por esa vetusta recova por donde habrán corrido los cabildantes en la colonia y por donde los policías de la provincia hacán sus rondas con sus manos atrás mostrando sus cachiporras como para que se amedrentara como los demás y viera de volverse a su domicilio si después de todo quien más quien menos tiene problemas en su casa y no es que hubiera que andar cirujeando, habrá pasado frío el flaco sin frazadas apenas con la campera y el pulóver deshilachado que le quedaba seguramente de sus días mejores cuando era un niño mimado de su mamá que si lo hubiera visto se le hubieran puesto los pelos de punta y lo hubiera increpado que no le importaba que el idiota del papá pensara que él era un vago que después de todo era su hijito del alma y que no le importaban las amonestaciones las discrepancias del viejo tramposo que se vivía quejando de todo.

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