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Thursday, June 04, 2015

Ausencia rima presencia.



De una de estar para no estar, de golpe ser lo que se fuera para dejar de ser culpa de los cabrones que andaban complotados y enojados contra todos culpa de las órdenes del ingeniero según lo que contaban los muchachos chismosos culpa de los chupamedias que hacían lo que el ingeniero les pedía así estuvieran sus madres o sus hermanos en el medio, ellos pensaban que a la legiones de otarios que pedían por el fin de la explotación del hombre por el hombre el fin de las injusticias de los que ganan más para quienes ganan menos tenían que agradecerles ellos si se escapaban, que de todas maneras no era posible la convivencia después de la elección, que se estaba de un lado y del otro lado directamente no se estaba que si se estaba se estaba y si no se estaba había que desaparecer, de pronto, trastabillando, enclenque y temblando, a ciegas como si fuera por un túnel con oscuridad total el negro corría todo lo que podía para ganar el cañaveral al fondo de la calle donde estaba Fernando Primero, si lo agarraban quedaba como los otros en las manos de ellos que no era ninguna garantía si se escapaba seguía dueño de sus destino, por ahí habrá pensado que cuando llegara se libraba de los reflectores que en la oscuridad dibujaban en el pizarrón de la noche haces marcados de luz amarillenta o blanca linternas que de todas maneras no alumbraban en la dirección donde el amigo corría, corría y se enredaba en sus oxford verde oliva que le pegaban con la camisa al tono que le daban un toque de che incomodo con sus zapatos con plataforma para que no lo agarraran los de la patota que juntaban gente a mansalva con el tema de la averiguación de antecedentes, a ciegas como si fuera por un túnel iba alcanzando ese mar verde de cañas de hojas con filos en el que habrá sabido sus perseguidores no entrarían ni en pedo, se borraba el negro pero que lo mismo se habrá ido convencido que esos como hacían siempre en un horas después de la redada estarían mamándose y comiéndose un asadito satisfechos por las ordenes cumplidas de andar persiguiendo compañeros de los colegios y el sindicato, con la panza llena y el corazón contento por lo pronto que él mismo de solo estar se habrá perdido.




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