Fiel a su estilo exquisito el
flaco Furque cuando los vio a entrar se les fue como una fiera buscando la
yugular se les fue al humo, a él no le iban a hacer lo que andaban haciendo a
otros lo que él ya se había enterado que hacían con eso de la averiguación de
antecedentes, porque Fernando Primero era un boliche de categoría donde bailaba
la flor y nata de la sociedad del ingenio y ahí no se andaba preguntando por el
abolengo porque la propia clientela era del más rancio abolengo, a él no lo
iban a joder y así se lo dijo al que oficiaba de jefe porque se habían
propuesto hacer nomás como hacían, a él tenían que darle explicaciones porque
si no movía las fichas de sus influencias de la noche de todos esos que fue
conociendo con los años que llevaba en la movida de todos los que se movían en
las sombras o en las penumbras por la derecha o por la izquierda que de esas
cuestiones el flaco también conocía del tráfico de cuernos le llamaban a los
filtreos y algo más de los filtreos que él sabía que acababan con revolcadas en
camas ajenas separaciones y divorcios de común acuerdo, exquisito el flaco les
ofreció unos tragos largos y les sugirió con la fineza que sugerían las chispas
y los enganches de los tipos con la minas para que aflojaran un poco y se
salieran de la rutina de andar sospechando de cualquiera, tensos y con las
caras de culo que tenían, así y todo no logró convencer a los de la patota que
hicieron prender todas las luces para empezar con las redadas los rezos de unos
las impostaciones de otros y los llantos de los zurdos que se llevaban.

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