Malos augurios hicieron cuando se
fueron desayunando de los acontecimientos que fueron precipitando las novedades
que ninguno esperaba pero que igual sorprendieron, unos y otros de los que
daban vueltas en los corrillos de las familias se jugaron a decir que vendrían
tiempos mejores que los vientos y las mareas amenguarían y definitivamente el
amor triunfaría sobre el odio y los enconos, tanto rencor tanto enfrentamiento
que había entre las familias tantas diferencias aunque nadie recordara las
razones las verdaderas razones las razones de peso de diferencias profundas
como el negro del blanco la sal el aceite que se distancian y todas esas cosas
que no se juntan, y foguearon allá en los oráculos familiares de chismes
constructivos y destructivos donde las brujas mayores defendían con uñas y
dientes a sus crías con el apoyo de los maridos condescendientes y dominados
que bajaban la cabeza todos los días en el yugo para poner el pan sobre la
mesa, en esos buenos o malos agüeros ninguno se jugó por ellos aunque tuvieron
los medios de acercarle todo lo que una parejita de tortolitos podía soñar para
tener las felicidades mayores, casa propia, auto platita constante y sonante, las
cosas andaban bien todo marchaba sobre rieles, muy al principio para los niños
los días pasaban entre sorpresas y fornicaciones, el cachulo estaba en plenitud
y la princesa no se cansaba de fornicar todas las veces que se dieran durante
el día así que el segundo vástago llegó en un santiamén y se les completó la
parejita, justo en los días anteriores a que comenzaran a caminar por el infierno,
contra viento y marea.

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