Te habrás hartado de andar en el
medio como si fueras un pelotudo al que nadie le dirigía las palabras, como se
hartaría cualquiera con tantos despliegues de langas mostrando y mostrándose a
ver quién la tenía más larga en esas demostraciones de influencias de
servilismos de los otros para con las familias que por la plata hacían de
familias patricias del pueblo donde ellos proponían y las mujeres disponían o
donde ellas mandaban y ellos obedecían,
más que náuseas te habrán dado sin darte cuenta porque por encima de
todo entonces eras un niño un imberbe que iba para donde los demás te llevaban
y además habrás tenido tus intereses puestos en la mina que te daba lo que
querías, harto de hartazgos de ellos mientras, los de acá dando los últimos
retoques al salón del sindicato de obreros y empleados que se alquiló para el almuerzo
después del civil por la cantidad de invitados y de curiosos que había entre viejas
cluecas y señores acartonados entre niños bulliciosos y perros flacos y
sarnosos, yendo y viniendo para dejarlo presentable más en la hora del mediodía
cuando el sol alumbraba como siempre hasta los mínimos detalles de los
preparativos y las arrugas y los otros defectos escondidos en mascarillas y
otros cosméticos, y los de allá deslumbrados con la sirio libanesa y ese toque
árabe que le dieron al casamiento por la iglesia las amigas comedidas de la
mamá de la novia, un grupo concurrido de chismosas que andaban haciendo correr
las novedades del embarazo temprano diciendo que se trataba de un secreto y que
por lo tanto no había que divulgarlo mientras tiraban chorritos de jugo de
limón sobre las carnes molidas del kibbe y cerraban como podían las hojas de
parra de los niños envueltos, te habrás hartado de andar en el medio sin que
ninguno se entere que estabas rebalsado de miedos.

No comments:
Post a Comment