Todos los santos días las mismas rutinas de abrir los
picaportes de las cuatro puertas inmensas del galpón que usaban para las ventas
y también como vivienda, para correr las aldabas de las puertas internas para
ventilar los ambientes donde se mezclaban los tufos propios con los olores del
maíz triturado de las harinas de distintas calidades de las especies y los
salames colgados para evitar que les llegaran las ratas y las cucarachas en las
noches, las mismas rutinas de correr los pasadores de ventanas con cortinas
inmundas y olvidadas para que entrara el aire y amortiguara la mezcla de los
tufillos que ellos conocían de años, las mismas mañas de acomodar la mercadería
en bolsas de arpillera que eran el sello que ellos mismos eran buenos
compradores al por mayor y por eso tenían buenos precios, las misma rutinas en
los inviernos y en los veranos de trabajar desde las cuatro de la mañana hasta
las ocho de la noche, nadie les ganaba, ellos eran los mejores de todos los
alrededores ahí estaban al pié del cañón cada día de cada jornada de cada mes
de cada año que trabajaban, toda la vida los gallegos del Hogar Feliz laburaron
de sol a sol para que las familias del pueblo tuvieran sus alimentos y
vestimentas en tiempo y forma les decía el perito contable que tenían y les
llevaba las conciliaciones para demostrarle que era leído, las conciliaciones de
todas las cuentas corrientes abiertas en registros de las libretas de tapas de
hule negro donde ellos anotaban lo que entregaban cuando se acordaban porque
mientras tanto no daban abasto para atender a los clientes que se triplicaban
cuando comenzaban las zafras y se mantenían durante los recesos porque cada vez
más collas se afincaban por los alrededores, las mismas costumbres de
entusiasmos que no se interrumpieron hasta que llegaron los distribuidores
grandes los negociadores de corbata y los supermercados que organizaban otras
compraventas, ahí los gallegos cambiaron y se pusieron tan tristes que
vendieron hasta la chata con la que repartían los sifones de vidrio y las
famosas chinchibilas.

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