Crecidito estaba el niño a los diez pero andaba con caprichitos como si
tuviera la mitad de esos años cada vez que se iba a dormir y después que rezaba
el ángel de la guarda, cuando pedía que le acomoden en fila y debajo de la
almohada los cinco chupetes usados y que las sábanas no mostraran arrugas en
ninguna parte, crecidito estaba y no tenía de qué preocuparse sus padres
cubrían sus necesidades y sus caprichos, y además la niñera le cumplía todos
los pedidos porque el niño era su preferido, llevaba unos años con sus papás
que eran bastante pudientes pero picantes con eso que le dijeron apenas la
conocieron, que estaban educados con los modelos de la alta y de la rancia sociedad,
cerca de los abolengos sin tenerlos, my cerca de alcurnias añejas y añosas de
la linda y la ciudad madre de las ciudades cuando contrataron a Blanca y le
dijeron el trato en la casa era el trato y que el señor era el señor y la
señora la señora que los niños no eran los niños sino el niño tal o el niño
cual en medio de todas las indicaciones y recomendaciones que la marearon al
comienzo pero que no le costaba hacer al final de cuentas en todas las casas
pedían y daban las mismas recomendaciones según las chusmas de sus amigas,
crecidito estaba el niño para que ella anduviera consintiéndole esas nimiedades
de los chupetes o las sábanas planchadas y almidonadas que le sacaban
sarpullidos alguna veces, pero ella lo fue consintiendo lo mismo hasta el
último día que estuvo de niñera en la casa cumplió su parte cubrió la parte
suya de sus obligaciones los pactos, entonces el niño comenzó a extrañarla y anduvo
triste un tiempo hasta que una ninfa lo prendó y se fue detrás de ella que no
lo mimaba como Blanca ni ponía la plata que sus padres ponían para que
estuviera cómodo y cálido, crecidito estaba el niño cuando la mujer le empezó a
pedir la plata del sustento que el niño no conseguía por falta de trabajo,
crecidito estaba el niño cuando la princesa se convirtió en una bruja renegona
y lo echó de casa, y el niño empezó a dar sus primeros pasos por la calle infectada
de otros niños o viejos vagabundos, caprichosos igual que él, que se peleaban por
las vituallas, que se pelaban por las limosnas.

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