Hombre orquesta, tipa previsora a la tía Olga le tocó lidiar ese día
con toda la parentela bulliciosa y llena de pretensiones, los había convocado a
propósito después del mediodía para no andar lidiando como siempre con las
mugres que quedan con las comidas, de platos de vasos de cubiertos, pero eran
tantos, que los primeros le cayeron justo a las once y media, ahí nomás de la
hora en que sentaba a los suyos a la mesa para servirles sus guisos de
garbanzos, sus pucheros inolvidables, o lo que fuera tocara por día, una
caterva de hermanos, cuñados y cuñadas, sobrinos de toda laya no pararon de
llegar hasta último momento, justo hasta el último minuto que el profesional le
dijo que tenían que estar todos porque si no lo demoraban, tía previsora la tía
Olga los fue matando el hambre con revueltos de huevo y tomate, y huevos pasados
por agua para los más chicos que obligó a las madres más descomedidas que
comedidas a darles un momento de atención a sus críos caprichosos y molestos
que recorrían las casa grande que entonces quedó chica, tocando lo que encontraban
arriba de cómodas y mesas ratonas, iba transpirando en pleno julio de un lado
al otros sacudiendo su batón amplio como para que le circulara el aire que se
veía que le faltaba entre tantos sofocones que les daban chicos y grandes, más
que todo con el baño porque como era que tenían que estar todos emperifollados,
entraban y salían del baño continuamente, nuevamente, grandes y chicos, los
chicos que entraban a orinar a cada rato y alguna de las cuñadas o cuñados más
que sus hermanos a hermosearse frente al espejo, hombre orquesta y previsora
como era, cuando los estaba despidiendo les dijo a sus hermanos entrañables después del flash del fotógrafo,
que era la última vez que lo hacían, por lo menos en su casa que es la casa del abuelo, a ver si alguna de las otras hermanas o cuñadas aguantan como aguanta ella, así el viejo ande pidiendo la foto familiar de
toda su descendencia antes que le llegue la hora.

No comments:
Post a Comment