Pages

Saturday, November 15, 2014

Honores rima olores.




Con Franklin apenas nos cruzamos ráfagas de tiempo en cuarenta y ocho horas que pasamos cerca allá, en algún momento de algo que tiene que haber sido mil novecientos sesenta y cuatro, él estaba cerca de morirse y había dado la orden de convocar a toda la familia para una foto de las que se sacaban entonces, para las que tenían que estar todos los que quisieran estar y entonces llegaba recién el fotógrafo con sus aparatos pesados y delicados y flash, hacía todas las tomas que pidieran, los de la familia emperifolladlos hasta en los dientes, las hacía en un espacio de dos horas y se iba para hacer la parte del revelado en un taller donde solo entraba él, con Franklin nos cruzamos en aquella oportunidad, en pequeños momentos donde yo jugaba con otros niños y él caminando apenas iba de un lado a otro sostenido por hijos o comedidos con unos pijama que en los dos días se cambió como tres veces, el viejo cruzaba del baño a alguno de los otros lugares de la casa, dejando una estela de un perfume que es por lo que lo recuerdo ahora, Franklin había sido un viejo terrateniente ahí ya venido a menos del quebracho santiagueño, que se había tenido que acostumbrar a regañadientes a las rutinas antipáticas de tener apenas para el puchero de cada día que en realidad es la rutina de muchos que ni se quejan, después de haber dejado lo que había acumulado en la mesa de un póquer hacían un manojo de años nada más, pero a lo que no se acostumbró a ver disminuir los frascos de todas las formas y pomos y otros envases parecidos que tenía sobre la cómoda de su cuarto, conteniendo las fragancias más variadas de lavandas o de colonias inglesas que compraba en las ferias de los domingos rematadas por nada porque estaban usadas o con el envase con signos evidentes del paso del tiempo, con Franklin nos cruzamos solo unos momentos de esas cuarentaiocho oras de mil novecientos sesenta y cuatro, el no me dirigió la palabra tal vez ni me hay tenido registrado por la maraña de tipos de la familia que rondaron la casa, importante, esos días, pero yo sí lo escuche comentarse lo a otros que se puede ser pobre, que eso es cara o cecas, pero eso no quiere decir que se pierdan la buenas maneras cuando se aprenden las buenas maneras, como la de ser limpios, y no tener malos olores, que aunque los perfumes sean baratos u ordinarios sobre el cuerpo sacan fragancias impensables, y que eso es defenderse en la dignidad que se va perdiendo cuando la muerte se acerca, Franklin murió un año después, o dos no los recuerdo, mi padre su hijo viajó como cuatrocientos kilómetros para estar en sus funerales a la edad de noventa y tres años, yo tenía entonces apenas diez, pero todavía llevo el recuerdo de ese discurso que vaya a saber que entendí cuando lo escuché sin que se diera cuenta nadie en épocas que se decía que los más chicos no tienen que meterse en las conversaciones de los grandes.

No comments:

Post a Comment