Lejos de ser las luces
intermitentes que adornan los arbolitos en navidad, esas luces que se queman a
cada rato y que van encadenadas como rosarios que a la gente le gusta poner en
las puertas y en los arcos de galerías en sus casas cuando está llegando la
navidad, lejos de ser las lucecitas intermitentes de todos los colores que le
ponen a la virgencita del Rosario en las fiestas patronales de octubre, lejos
de ser esas lucecitas que junto a campanitas de colores y colitas y bolitas de
colores que alumbran las celebraciones de los misa chicos que vienen de Florencia
donde adoran otras virgencitas y otros patroncitos, de Prediliana, de Paulina y
de otros muchos lotes como el lote Libertad que todos los años gana en los
bailes de adoraciones en esos palos mayores con cintas de todos los colores que
se trenzan para la virgen o su hijo resucitado, lejos de ser esos luces que se cuelgan
en las quermeses para que la gente vea bien y distinga los puestos donde se venden
los platos donados y donde están los juegos engañapichanga que son nada más que
para recaudar fondos para la parroquia, para alumbre los puestos rebosantes de platos
con pastafloras y tartas de limones y chinchibilas, que hacen las señores con
las coordinaciones de las damas de rosa que le ayudan al cura Keyner en todos
estos menesteres, esas luces que anuncian alegrías y festejos, que aparecieron por primera vez en julio, cuando
en el pueblo no hay festejos de nada, esas luces intermitentes que se prenden
cuando se apagan las luces de las calles la luces de las casas, esas luces
procedentes de los reflectores de los camiones o las camionetas que por orden
de los jefes del ingenio se cargan con gendarmes y matones para perseguir a los
comunistas anti patrias, no son las mismas luces de venturas y de alegría que
las otras, estas son luces de desgracias y fastidios la gente tiene miedo que indican persecuciones
y miedos, aunque ellos dicen que es para averiguación de antecedentes.

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