No podía fallar él le arreglaba los entuertos más complicados y no les saldría ahora conque no podía con estos entripados, años respondiendo a sus penurias a sus bajezas a sus pecados más conspicuos para no saber qué hacer con estas preguntas para las que no había respuestas que le caían todas amontonadas, como si de pronto todos hubieran empezado a tener los mismos problemas, cuando empezó a recibir las
primeras quejas de la gente, el cura Martínez se llegó hasta la administración
del ingenio que era de dónde le bajaban las líneas de sus apostolados de sus
peregrinajes con la panza llena porque el curita disfrutaba de sus comidas que
le hacían quedar chicas las sotanas que también pedía cuando pedía las
provisiones, se fue por ahí olvidando sus obligaciones pastoriles de contener a
su gente contra vientos y mareas de darles penitencias y enseñarles a rezar
bastante seguido porque además era de donde le venía el sueldo y la otras
vituallas con las que atendía a los peregrinos, y llevó la noticia que notaba
que fieles andaban temerosos y murmurando unos de otros hablando pestes unos
contra otros de los vecinos criticando a los mismo vecinos de toda la vida, que
antes eran chusmas pero que ahora andan ensañados, que tal vez eso era para dar
la apariencia que como los otros eran pestes el que hablaba de esa manera era
bueno, que notaba que se preocupaban de los familiares que los militares se
llevaban por averiguación de antecedentes y que tenía información que la
comisaría del pueblo y que el destacamento de gendarmería estaban llenos de
detenidos, allá le dijeron que esperara unos días que iban a consultar por los
teletipos que por ahí venían todas las instrucciones de casa central pero que
esperara porque vendrían también las novedades de cómo debía actuar como pastor
que era de tantas ovejas descarriadas que el mismo obispo recibiría también
instrucciones de sus superiores, pero que el siguiera con sus procesiones
haciendo cadenas de oraciones y les llevara consuelo a las familias que eran
tiempos de reconciliarse pero también tiempos de resignaciones porque muchos
hijos de esas familias estaban metidos con los zurdos que quieren hacer las
revoluciones adonde no tienen que haber revoluciones porque la empresa se ocupa
de todas las cuestiones de su gente de la casa de sus sueldos, de sus créditos
pero que lo mínimo que piden los empleados es lealtad para eso no hay nada
mejor que resignarse en cristiana resignación, y si no hay lealtad o lealtades
eso está muy mal y tiene que castigarse de alguna manera por lo menos con
miedos que se vayan sintiendo cuando hacen los operativos.

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