Ataron con fajas los libros de la
contabilidad generalmente aceptada, los libros de sumas y de saldos,
amontonaron y ataron con fajas los libros de inventarios que en partidas dobles
resumían seguramente al detalle las decisiones de la gestión del gobierno
interrumpido, y los enviaron por correo a otras jurisdicciones para que
pudieran ser minuciosamente examinados por tribunales de cuenta puestos también
por ellos que pasaron a tallar en todas las talladas posibles, ellos dieron
órdenes, para que se ataran por grupos cada uno de los libros, los de
contaduría con las cuentas corrientes, y los de tesorería con los detalles de
las entradas y salidas de la caja corriente de todo el municipio hasta la
última ayuda social que se hubiera decidido, abrieron a las patadas los
archivos de carpetas colgantes y directamente las quemaron, era borrón y cuenta
nueva, ellos llevarían otros registro de los recursos humanos filtrados por
comunistas y no comunistas porque los zurdos no tenían cabida, eso es lo que
venía con ellos, ese mensaje que se acabó la joda y que llegó la hora de poner
orden y caja, mientras ellos lo hacían todos se preocuparon, los empleados de
años callaron pero estuvieron ansiosos por saber si al final tomarían
represalias con eso, con esas intervenciones, todos menos el contador y el
tesorero, ellos se sintieron liberados de todas las mentiras tan prolijamente
explicadas en las partidas dobles.

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