La vida comienza siendo una
ráfaga ni buena ni mala, ni una ráfaga fuerte ni una ráfaga suave como sea que sea comienza siendo eso, un proyecto una remota idea de lo que se quiere ser, allá lejos, que llega a la cara llena de buenas nuevas siempre que se haya tenido la suerte de cubrir lo que algunos no tienen para cubrir, y ahí
va uno mismo, cualquiera, muchos, conocidos, amigos, con amigos y con amigas descubriendo las maravillas de existir sin
demasiados protocolos, después un poquito después la vida se vuelve una
turbonada, cambian las intensidades las direcciones de esos vientos de ese viento que es andar por ahí, libre de prohibiciones, obligado por uno mismo, de pronto hay vientos que aparecen de costados que nunca se esperaron pero que están ahí para recordar que además de los cálidos vientos en vendavales suaves fuertes, hay veleidades
en manchancho no solamente propio sino también de los otros de los amigos de las amigas, y entonces la vida se convierte en una brisa que se hace notar con
sonidos diferentes con intensidades más fuertes con sentidos opuestos, allá entrando a los otoños
donde puede convertirse en temporal de larga de corta duración, una tormenta que se venga con
fuerza, un huracán que arrastra todo, un tifón que desbasta.

No comments:
Post a Comment