Más valieron las libertades
enlodados hasta la cabeza que las detenciones higienizados y perfumados, andar
por ahí mojados hasta la coronilla sin saber de los destinos, de los finales
inciertos y oscuros pero más claros que esas cosas que ocurrían, para el negro
y gallito más valieron esas corridas con el barro hasta las rodillas por los
surcos por las riberas del río, resbalando dos por tres que, no haberse puesto
a disposición de las ratas de uniformes que prepoteaban a todos, es lo que corría
por ahí lo que decían los compañeros que hacían esos hijos de puta con los
presos políticos, les pegaban unas cagadas de órdago en las noches con piñas y
picanas, y al otro día a manguerazos puros los refrescaban para que tuvieran la
sensación que se recuperaban para poder darles nuevamente, entrenados en el
norte para apretar y aflojar lenguas resistentes, más valió salieron con esas ensuciadas después de las tormentas de Santa Rita o de las tormentas del santo
que fuera, tormentas que traían por la tierra los mismísimos infiernos,
anegando los surcos o los lechos de los ríos por donde corrieron unos cuantos como
ellos buscando lo mismo, sin saber adónde iban pero seguros de dónde venían,
para muestra bastaba con un botón, escapando del apagón y de lo que trajo el
apagón, por esos barriales donde no entraban siquiera los capataces, o los
chacareros, para poder armar sus partes de maduraciones y plagas en las cañas,
ellos también vigilaban, como los que estaban en la administración.

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