Notas altas para las niñas que
son resueltas y no andan con tantas vueltas, notas altas para ellas que tiran
todas las carnes al asador que tiran todas las cartas y no se van al mazo,
notas altas y frases cortas de felicitaciones por trabajar tan prolijas en
educación democrática una materia que el director García ha dicho que es más
importante que la matemáticas de Pitágoras despertando la ira de los tres profe
que así y todo tuvieron que cerrar el pico con el otro que es la autoridad del
colegio normal, notas altas y felicitaciones como para que aprendan los otros,
esos vagonetas que se las pasan papando moscas, perdiendo el tiempo, notas
bajas para ellos, esos grandotes que ya no son niños y que tienen que ser unos
pajeros de aquellos, notas bajas para los niños que no agarran el libro ni por
casualidad, menos esos apuntes que toman con esas letras deformes desparejas
manchadas con la tinta que se les desparrama de las lapiceras, menos esos
apuntes que son como jeroglíficos que tienen que mostrar a sus padres
seguramente para probar que no se hacen las rabonas, notas altas para las niñas
que se quedan en los primeros bancos y abren apenas sus piernas cuando se
sientan como para que si alguien está observando comience a imaginar lo que hay
al final de ellas, vírgenes ansiosas y calentonas, que se vienen con camisas
blancas abiertas al centro de sus pechos como para que el que quiera pueda
apreciar la firmeza de esas protuberancias que se mueven lentamente al ritmo de
sus respiraciones de hembras en celo, lo que se mira no se toca, notas altas
para las niñas disciplinadas y amables que como un enjambre de abejas se
amontonan alrededor del escritorio para preguntar por las notas, notas bajas
para esos imberbes de barbas incipientes, de pelusas que apenas asoman encima
de sus labios o en su peras estiradas, corrige el cura y los recuerda, porque
siempre el director García le dice que no tiene que tener tantos aplazados
porque si aplaza a tofos es porque él es el que está fallando, y el cura
Martínez se defiende mostrando pruebas que aprueba la mitad y que la otra mitas
desaprueba, y que entonces es equitativo, la mitad son las niñas que son muy
buenas la otra mitad esos vagos que se pasan tocándolas o mirándoles el culo,
que por eso pide para ellos siempre amonestaciones.

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