El que le roba a ladrón tiene
cien años de perdón le contesta el carancho a los dos o tres de su círculo
cerrado que le hacen de conciencia cada vez que el avanza en una apuesta más
con los patrones de la empresa, él pide le conceden y algunos de ellos le dicen que tenga cuidado que son tipos poderosos que si lo quisieran borrar del mapa lo borran
de un plumazo, pero don Melitón sonríe mientras suma todos los apoyos que tiene
por lo menos por los que cuentan los delegados, y las delegadas ahora porque las minas quieren meterse con ellos también desde que las comenzaron a contratar porque son más prolijas y abnegadas que los varones para data entri y fraccionamiento y otras tareas, como cinco mil compañeros en
los cañaverales, aunque son peones de campo no tienen representatividades porque además son extranjeros, y a
todos en todo o en parte los representa, y más de mil compañeros escondidos en los
rincones de las fábricas porque los tiempos están duros después que mataron al
otro compañero secretario general de todos los secretarios regionales, el que
roba a ladrón cien años de perdón les contesta y les enumera que a él lo quiere
más gente de la que los odia y que eso es más importante que los presentes que
recibe por sus gestiones con sus compañeros por sus compañeros a favor de
algunos compañeros en contra de algunos compañeros, esos detalles son los que
maneja personalmente, cuando negocia sin testigos entre cuatro paredes, malos
hay por todos lados, pero buenos también, malos y buenos, en el trabajo y en las otras cuestiones.

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