No todos los días son oscuros en
villa Gorriti el domingo le trajeron al coya un locro pulsudo en una olla
grande y el carancho compañero secretario general del sindicato de obreros y
empleados se los parló a los miliquitos de la guardia para que los dejaran
calentarlo en la cocina del penal a cambio de tres platos que pidieron ellos
para la guardia, no todos los días son nubes o nubarrones refucilos y truenos
hay días como este lunes que tienen un guiño de los compañeros policía que no
es que estén haciendo las cagadas que los otros hacen en nombre de la
averiguación de antecedentes, sino que reciben órdenes y mientras tengan los
uniformes están entrenados para cumplirlas, y cumplirlas por ahora significa
cuidar que ellos esperen como tienen que esperar que los llamen cuando los
llamen, y así como el locro pulsudo nunca faltan las empanadas fritas en
docenas y las humitas cuando empiezan esos días en los que la humedad de los
cuartuchos en donde están les sube por el occipucio y les cala el tuétano, aunque el negro se da
cuenta que no todos se tragan que él está por los mismos motivos que todos los
demás, por ahí corren unas bolas que los ponen en la cana para que los otros
los infelices, piensen que está con ellos, y le suelten sus lenguas para poder
saber más de los zurdos que infectan las fábricas.

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