El cincuenta y cinco fue un año
crucial para el carancho, empleado destacado haciendo carrera, después que lo
corrieron al general innombrable, vinieron tiempos difíciles, había que explicarle
a los negros que quedaron huérfanos, que la adalid y el adalid de los
descamisados se habían ido y para siempre, ella al cielo o al purgatorio porque
al infierno no y seguro porque fue santa evita, y él al exilio, y el ingeniero
le dio las instrucciones precisas, después de las consideraciones que no se
puede estar peleando con los miles de cosecheros y los cientos de miles de
compañeros de la fábrica, que ese no es el caso, que hay que mostrarles todo lo
que se pueda que las ansias de progresar no son pecado mortal de unos pocos
sino aspiraciones legítimas de muchos, y que en el mundo hay muchos casos de
tipos que llegaron lejos haciéndose de la nada, y que teniendo en cuenta la
necesidad de abrir la cancha, el ingeniero le dio las instrucciones precisas y
el las cumplió e pies juntillas, que para hacerlo en el plazo de un año, que
dispusiera de los ingenieros los albañiles, los agrimensores y toda la mano de
obra que necesitara para hacer, un club social para los empleados en general y
sus familiares de cualquier edad así que en esto el proyecto mínimo tenía que
incluir la sede social dos canchas de tenis de ladrillo, una cancha de bochas,
y tres saloncitos para que timbearan tranquilos los que cayeran a timbrar, eso,
y un sindicato de obreros y también de empleados con patios grandes y un par de
salones más la sede social para que tuvieran lugar para hacer sus milongas, el
cincuenta y cinco fue un año crucial para el carancho porque cumplió al pie de
la letra y tranquilizó los reclamos sindicales así que recibió doble
gratificación y un sobrecito aparte con otra intacta y el nombramiento de jefe
de la administración del ingenio, el tercer cargo en importancia local en la
línea, un poco antes de cumplir treinta y tres años, el carancho estaba pleno,
como otros parecidos, empleados en las buenas secuaces en las malas, de los
patrones.

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