Mejor que decir es hacer rumió el
carancho y salió para el almacén grande para encargarse de las compras de la
casa, protestando con la nueva costumbre de la gorda de juntarse a jugar a la
loba con esas cinco amigas que se viene juntando todos los sábados, si no está
sacándosela de encima porque la gorda le pide que la esté fornicando todo el
día, tiene que andar renegando con estos aprestos, la cuestión es que labura para
que la otra esté bien, la otra siempre se lo agradece pero siempre está
inventando una tras otra, mejor que decir es hacer, le simpatiza ese general
que gobierna la nación, es díscolo pero conoce de la gente por eso se ha hecho
popular, le gusta aunque no pueda decirlo, porque le copió las tácticas a los
oficiales italianos y a los alemanes, especialmente las de mandar a las clases
populares a costa de lonjazos y premios como a él le gusta mandar en
contaduría, la última oficina que los dueños del ingenio le anexaron para que
organice como hombre de confianza, porque el que estaba antes afanaba y no hay que afanar porque para eso tienen sueldo altos comparando con cualquiera, le gusta
ese general que anda diciendo mejor que decir es hacer, un calco de lo que
tiene que ser, menos palabrerío y más acciones, rumió el gringo y partió ese sábado
a la tarde para el almacén grande a traer la mercadería de la semana, él lo
hace lo mismo, si siempre tiene a uno o dos de esos jovencitos a los que les
hace dar trabajo en la empresa que siempre le están diciendo que si necesita
ayuda ahí están ellos, y lo ayudan con las bolsas con el acarreo y con todos esos movimientos, él lo admira en secreto a ese general de los cabecitas
negras, los descamisados, que sus patrones odian, porque con sus decretos les levantó los costos de la producción
de caña, porque ha hecho leyes de jubilaciones de días de descansos y de
jornales mínimos que se discuten en las paritarias, todas malas palabras para
sus patrones a los que primero respeta por eso es silenciosa su admiración por
ese jefe que por ahora está lejos, gobernar es fácil, lo difícil es conducir
refunfuña el carancho cuando la gorda le pregunta que si compró todo y que
gracias y que si tiene algún problema en hacerse cargo de las compras que le avise.

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